Malezas en caña: la EEAOC insistió sobre manejo temprano y buenas prácticas de aplicación

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Fuente: EEAOC, publicado en La Gaceta 06 Septiembre 2025
Técnicos subrayan que la vigilancia continua de los lotes y la rápida respuesta frente a nacimientos son componentes esenciales de un manejo eficiente. Al igual que la planificación y el uso de herbicidas residuales.
“Para un adecuado control de malezas en el cultivo de la caña de azúcar desde la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) resaltamos el manejo temprano y las buenas prácticas de aplicación”, indicó Sebastián Sabaté, jefe de la sección Manejo de Malezas de la entidad agrocientífica. El experto desglosó un informe sobre esta temática.

“Como siempre, en cada campaña de caña de azúcar los técnicos de la Eeaoc remarcamos que el manejo de malezas constituye una de las prácticas críticas para asegurar un arranque limpio y competitivo del cultivo”, dijo. Y explicó que la caña joven resulta altamente vulnerable a la interferencia de otras especies vegetales, por lo que insistió en que el control debe realizarse de manera temprana, antes de que las malezas alcancen tamaños que comprometan la eficacia de los tratamientos y la productividad del cañaveral.

Entre las especies de mayor preocupación se destacan la grama (Cynodon dactylon), el tupulo (Sicyos polyacanthus) y el pasto cubano (Tithonia tubaeformis), cuya presencia se ha incrementado en distintas áreas productivas. La grama, por su carácter perenne y capacidad de rebrote desde rizomas, constituye una maleza que, si no se controla en estadios iniciales, se vuelve extremadamente difícil de manejar. Mezclas selectivas con activos del grupo de los HPPD pueden ser herramientas útiles en postemergencia, siempre que se apliquen sobre rebrotes pequeños y en condiciones ambientales favorables. Sin embargo, los profesionales siempre destacan la importancia de la rotación con soja antes de la renovación del cañaveral, ya que esta ha demostrado ser la estrategia más adecuada para manejar perennes en caña de azúcar.

El tupulo, en tanto, es una trepadora que puede cubrir rápidamente la caña joven y, además, dificultar la cosecha al final del ciclo. Su control efectivo depende de intervenir cuando las plantas son aún chicas, priorizando la cobertura de bordes y cabeceras para evitar la dispersión. Como se viene indicando hace mucho tiempo, el mejor manejo de esta especie se da con herbicidas residuales que brinden un extenso período de protección.

También el pasto cubano representa una amenaza emergente por su rápido crecimiento. La recomendación general es prevenir su establecimiento con aplicaciones oportunas de mezclas postemergentes y posicionamiento de residuales específicos para evitar pérdidas de productividad. Es importante informarse sobre los activos con mejor actividad sobre esta maleza, ya que los herbicidas básicos como atrazina y acetoclor tienen poca actividad sobre esta especie.

Además de los herbicidas, la EEAOC ha demostrado ya la importancia que tiene el rastrojo o “RAC” sobre la dinámica de las malezas más típicas, principalmente gramíneas y hojas anchas anuales de semilla pequeña. Esto aporta otro factor benéfico a este recurso, haciendo más relevante su protección a través de la prevención de la quema de cañaverales.

En todos los casos, la oportunidad de control resulta determinante. Aplicaciones realizadas en el momento adecuado permiten ajustar dosis, mejorar la eficacia y minimizar el impacto sobre el cultivo. Demorar las intervenciones implica mayores costos, menor efectividad y cañaverales comprometidos durante toda la campaña. En este sentido, desde la  EEAOC subrayan que la vigilancia continua de los lotes y la rápida respuesta frente a nacimientos son componentes esenciales de un manejo eficiente. De igual manera, la planificación y el uso de herbicidas residuales en ciertos lotes permite repartir de manera más efectiva el uso de la maquinaria, sobre todo ante el aumento de la superficie y las limitaciones ambientales que pueden dificultar las aplicaciones de postemergentes durante las épocas de lluvia.

A la par de la elección de herbicidas, los técnicos destacan la importancia de las buenas prácticas de aplicación. La calibración precisa de los equipos pulverizadores es un requisito ineludible para lograr una correcta distribución y una cobertura uniforme del producto. Se recomienda verificar presión, caudal y estado de las pastillas antes de cada campaña y asegurar que la maquinaria opere de acuerdo con las especificaciones técnicas. Asimismo, las condiciones ambientales durante la aplicación son determinantes: se deben evitar temperaturas elevadas, baja humedad relativa y vientos que incrementen el riesgo de deriva, lo que no solo reduce la eficacia del tratamiento, sino que también compromete la sustentabilidad del sistema productivo.

En síntesis, el inicio de la campaña exige una estrategia integrada que combine la selección de herbicidas residuales y postemergentes adecuados, la rotación de modos de acción, la calibración correcta de equipos y la aplicación bajo condiciones óptimas. Un cañaveral libre de malezas en las primeras semanas asegura no solo un arranque vigoroso del cultivo, sino también un ahorro en costos de control posteriores y una mejora en la vida útil del cañaveral. La premisa fundamental es que el éxito en el manejo de malezas se define en el comienzo de la campaña, y que el control temprano, oportuno y bien ejecutado es la base de una zafra más productiva y sustentable.

 

 

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