Destacan el potencial de la Argentina para el desarrollo y para el uso masivo de bioinsumos

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Fuente: EEAOC, Publicado en La Gaceta 17 de julio de 2025

Expertos de la Eeaoc y de otras entidades científicas en investigación, en desarrollo y en aplicación de estas tecnologías sostenibles difundieron casos concretos y resultados de ensayos sobre la temática.

Tal como se informó la semana pasada, el XXVIII° Taller de Variedad y Manejo de Soja que organizó la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) en los predios de la Sociedad Rural de Tucumán resultó todo un éxito.

En la reunión se presentaron los resultados más recientes de las investigaciones llevadas a cabo por la institución, abarcando aspectos claves del cultivo de soja en la región, tales como genética, manejo agronómico, sanidad, economía, fertilización y sustentabilidad. La síntesis de todo esto fue publicada en la edición de la semana pasada.

En esta segunda entrega LA GACETA Rural da a conocer las conclusiones de la interesante mesa panel sobre bioinsumos que se desarrolló durante el evento. En esta participaron referentes en investigación, en desarrollo y en aplicación de estas tecnologías sostenibles. El encuentro marcó el cierre de la jornada y permitió un valioso intercambio entre ciencia, producción y territorio.

El panel contó con la participación de José Sánchez -quien también actuó de moderador de la mesa-, Juliana BleckwedelNadia Chalfoun y Alejandro Perticari.

“Este tema de los bioinsumos es algo muy interesante y genera perspectivas para la transferencia de estos conocimientos y para conocer su adopción regional”, indicó Sánchez, coordinador del proyecto Soja de la Eeaoc, al inició de la mesa panel.

Luego, difundió casos concretos de ensayos realizados a campo a pedido de diferentes empresas de agroinsumos, en las ultimas tres campañas agrícolas. Mostró cómo las empresas que trabajan en la región fueron pasando de probar solo productos de síntesis a principalmente bioinsumos, y con una gran variabilidad de estos, incluyendo Trichoderma, Azospirillum, Bacillus, Pseudomonas, rizobios, halófitos, etcétera.

Hace tres años, durante la campaña marcada por una fuerte sequía, algunos tratamientos con bioinsumos se destacaron sobre el resto, dando indicios de sus efectos en la inducción de la defensa vegetal y mitigación del estrés. La paleta de productos evaluados y ofrecidos por las empresas en nuestra región, aumentó y se amplió en bioinsumos para tratamientos de semillas, de aplicación foliar, biorreguladores, bioestimulantes y biofertilizantes.

En lo referente a los ensayos con Trichoderma spp. y a nuevos desarrollos en el cultivo de soja, Bleckwedel, técnica de la Eeaoc-Itanoa, continuó la exposición con resultados de ensayos a campo utilizando productos comerciales basados en Trichoderma spp., un hongo benéfico empleado como agente de biocontrol.

Bioproducto experimental

Presentó además un bioproducto experimental desarrollado en el laboratorio de la sección Fitopatología de la Eeaoc, a base de Trichoderma sp., que ha demostrado eficacia frente a patógenos de la soja como Macrophomina phaseolina y Sclerotinia sclerotiorum, fortaleciendo el manejo integrado de enfermedades en el cultivo de soja, un pilar en la producción de granos de la provincia y de la región NOA.

En otra parte de la mesa panel también se dieron a conocer la Plataforma de I+D de bioinsumos a cargo de Chalfounn, técnica de la Eeaoc-Itanoa que dio detalles interesantes sobre este tema.

Finalmente se dieron a conocer datos sobre el potencial y los retos de los bioinsumos a escala nacional a cargo de Perticari, investigador con mucha experiencia en el tema, quien cerró la mesa panel destacando el potencial de la Argentina para el desarrollo y uso masivo de bioinsumos.

Subrayó la importancia de marcos regulatorios claros, estandarización de procesos y redes de validación territorial. Además, enfatizó que el crecimiento del sector debe abarcar no solo el control biológico de plagas, sino también la recuperación de suelos degradados, el mejoramiento de la microbiota del suelo y la resiliencia frente al cambio climático, dentro de una estrategia nacional coordinada.

La Eeaoc está enfocada sobre el desarrollo de dos modelos de bioinsumos

Ante un numeroso público que participó del XXVIII° Taller de Variedad y Manejo de Soja, que organizó la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), Nadia Chalfoun, técnica de la Eeaoc-Itanoa difundió la plataforma de I+D en bioinsumos y sus desarrollos tecnológicos.

Chalfoun brindó una exposición detallada sobre esta plataforma para el manejo fitosanitario de cultivos de granos. “En la Eeaoc tenemos una plataforma de I+D de bioinsumos para el manejo fitosanitario de cultivos, formulados a partir de metabolitos de origen biológico, los cuales se basan sobre tecnologías de estimulación y protección de los cultivos”, destacó. Añadió, además, que la entidad agrocientífica está enfocada sobre dos tipos de bioinsumos.

“El primero son los bioinductores de la defensa vegetal, que activan la inmunidad de las plantas, y las vuelven más resistentes frente al ataque de patógenos e insectos”, detalló. Añadió que dentro de esta categoría se encuentra el bioinsumo PSP1 -comercializado con el nombre Howler-, un bioestimulante que protege contra enfermedades, plagas y estreses abióticos como sequía y salinidad. “Este producto activa una respuesta que no tiene penalización en el rendimiento de las plantas y se hereda a las siguientes generaciones”, explicó Chalfoun. PSP1 se comercializa en Argentina desde 2019 para soja, trigo y cebada, y este año amplió su registro a maíz y papa.

Agregó que el año pasado se empezó a comercializar una nueva formulación más concentrada bajo el nombre Taisei, que recientemente se registró en países como Ucrania, Ecuador y Perú.

“En sintonía con este desarrollo, actualmente estamos en la etapa final de formulación de un nuevo bioinsumo inductor de la defensa, de aplicación foliar, similar a Howler, pero diseñado específicamente para el cultivo de soja, a partir de microorganismos adaptados al cultivo. Ensayos a campo con el prototipo final indican que tiene una alta eficiencia de protección contra las enfermedades de fin de ciclo del cultivo, logrando respuestas de hasta un 15% de rendimiento”, precisó.

En segundo lugar, contó que están los biofungicidas, como el caso del PSP2, un extracto de origen vegetal que posee actividad antifúngica de amplio espectro frente a hongos patógenos de semilla, foliares y suelo. “Tenemos un prototipo para el control de enfermedades poscosecha de cítricos. Además, el bioinsumo PSP2 está siendo estudiado como fungicida curasemilla de soja en ensayos en condiciones controladas y de campo”, comentó.

La rotación favorece la sustentabilidad de los agroecosistemas

El monocultivo perjudica la mayoría de las poblaciones microbianas del suelo.

   
En el marco del XXVIII° Taller de Variedades y Manejo de Soja organizado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) se presentaron los avances del grupo de trabajo de Lucrecia Ludueña -bajo la dirección de Laura Tortora-, perteneciente al subprograma Agronomía de la Caña de Azúcar de la Eeaoc, sobre los bioindicadores de la salud del suelo.

El equipo, en articulación con las secciones Granos y Suelos y Nutrición Vegetal, viene evaluando el impacto de distintos sistemas de manejo sobre parámetros biológicos sensibles, que funcionan como indicadores tempranos de cambios en la calidad del suelo en ecosistemas agrícolas. Estos estudios buscan generar evidencia local sobre cómo las prácticas de manejo influyen en la salud biológica del suelo, un componente fundamental para la sustentabilidad agroproductiva.

Para ello, se evaluaron tres sistemas contrastantes: I) monte nativo (sin perturbar), como referencia natural; II) rotación soja-maíz 1:1 con cultivos de servicio en invierno; y III) monocultivo de soja con barbecho químico. Durante las campañas 2023, 2024 y 2025, se tomaron muestras de suelo de hasta 10 cm de profundidad y se analizaron distintos bioindicadores: 1) recuento microbiano de I) mesófilos aerobios totales, II) hongos y levaduras, III) Pseudomonas sp. y III) solubilizadores de fósforo; 2) actividad de enzimas claves como I) actividad enzimática total (FDA), II) la nitrato reductasa y III) la glucosidasa.

Entre los bioindicadores evaluados, se comprobó que el sistema de monocultivo impacta negativamente sobre la mayoría de las poblaciones microbianas del suelo, al igual que sobre las principales actividades enzimáticas, esenciales para su buen funcionamiento. Los sistemas de rotación de cultivos, por su parte, favorecen la sustentabilidad de los agroecosistemas, mejorando la calidad del suelo y promoviendo su funcionalidad, gracias al incremento tanto de las poblaciones microbianas como de la actividad enzimática.

Estos resultados coinciden con los indicadores químicos analizados en los mismos tratamientos -como el contenido de materia orgánica total, materia orgánica particulada y carbono orgánico del suelo-, lo que refuerza la necesidad de continuar investigando prácticas agrícolas más sostenibles, que no solo mantengan los niveles de producción, sino que también preserven la vida del suelo como base de toda estrategia productiva futura.

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