El gasto en barbechos creció más del 100%

La ingeniera Pérez (EEAOC) analizó el comportamiento de indicadores económicos y productivos de los cultivos de soja y de maíz, durante el período 2005-2006 y 2014-2015. Los costos siguen en franco ascenso.

Un análisis sobre el comportamiento de algunos indicadores económicos y productivos de los cultivos de maíz y soja, durante el período 2005/06-2014/15, fue presentado por la ingeniera Daniela Pérez en representación de las Secciones Economia y Granos de la EEAOC durante el XV Taller de Híbridos de Maíz, que organizó la Estación Experimental Obispo Colombres (EEAOC) de Tucumán.

Para tener precios semejantes a los actuales, hay que retroceder hasta la campaña 2005/06, en el maíz, y a 2006/07, en soja. 

Mientras que en aquellos momentos se necesitaban alrededor de 3 t/ha de maíz, y 1,3 t/ha de soja, para cubrir los costos de barbecho a cosecha y administración y estructura; actualmente se necesitan alrededor de 10 t/ha de maíz y 3 t/ha de soja, (sin considerar el costo del arriendo)”, explicó Pérez.

Este diferencial de costos se debe a que hubo un aumento de los gastos de barbecho a cosecha, del orden del 108% en maíz y del 129% en soja. Hubo contribuciones de todos los rubros, especialmente de administración-estructura, herbicidas en ambos cultivos y de insecticidas en soja.

Los profesionales de las Secciones Economía y Granos entienden que “en el incremento de los gastos para controlar plagas tuvo cierta influencia el inadecuado nivel de rotación con maíz”, el que ocurrió en varias campañas debido a que “la siembra de este cultivo fue desalentada, por tener menor rentabilidad que la soja y ser afectado por el pago de derechos de exportación, cierres de la exportación o una lenta liberación de permisos de exportación”, lo que incidió negativamente en su normal comercialización y, por consiguiente, afectando su precio. “Se observó también que, entre 2005/06 y 2012/13, el costo de barbecho a cosecha fue mayor para el maíz que para la soja, y que en las dos últimas campañas el de soja se ubicó sobre el de maíz. En el caso de comparar los valores por tonelada, el de soja siempre se ubicó por arriba, especialmente en las últimas cuatro campañas”, señaló.

También comparó Tucumán y la Zona Núcleo del país. “En este caso, los rindes promedios del último quinquenio en la Provincia fueron inferiores en un 16% en soja, y en un 30% en maíz. Esto se debe a las condiciones agroecológicas principalmente (irregularidad y variabilidad espacial e interanual de las precipitaciones, altas temperaturas, fragilidad de los suelos)”. 

El transporte

“Cuando se analiza el flete, teniendo en cuenta para Tucumán una distancia de 945 km al puerto, y un precio promedio entre el valor del flete en tren y el de camión; y para la Zona Núcleo solamente el precio del flete en camión y una distancia de 200 km al puerto, las diferencias en el valor del flete por tonelada de grano implican porcentajes superiores para Tucumán del 115% en soja y 120% en maíz. 

Sin considerar gasto de administración y estructura, arriendo, ni impuestos, el costo de la tonelada de maíz en Tucumán es de 129 U$S/t, un 37% más que en la Zona Núcleo (108 U$S/t). Mientras que en soja, en Tucumán, es de 226 U$S/t, un 76% más que en la zona núcleo (alrededor de 128 U$S/t). 

Los rindes

Al comparar los “rindes de indiferencia” con los “rindes promedios zonales”, Tucumán presenta, hoy, “rindes de indiferencia” superiores a los promedios zonales, mientras que la zona Núcleo aún no llegó a esta situación. Cabe señalar que cuando el análisis de rindes de indiferencia se realiza con un precio pizarra al que se descuenta el efecto retenciones y ROE, los “rendimientos de indiferencia” están por debajo de los promedios zonales. Con este ajuste, los márgenes negativos pasan a positivos”, especificó Pérez. 

Teniendo en cuenta los rindes de indiferencia y los rindes promedios zonales, los productores de Tucumán están en una situación más complicada que los de la Zona Núcleo. La actividad agrícola implica un riesgo elevado, de modo que requiere rentabilidades del 20%, situación que claramente no acontece en Tucumán”, añadió. 

Pérez explicó que la problemática de la producción de granos es en extremo compleja, especialmente en el caso del maíz, cultivo imprescindible desde del punto de vista de la sustentabilidad ambiental en el NOA, que requiere medidas inmediatas como la eliminación de retenciones, la regularización de las exportación y los reintegros automáticos del IVA. 

Todas estas medidas deben ser integradas dentro de políticas de desarrollo regional de largo plazo, que hagan foco en los problemas del NOA, con un plan estratégico para un acuerdo público-privado. Políticas que promuevan el desarrollo de la agroindustria, la transformación de proteína vegetal en animal (la demanda real de maíz son 150.000 tn y la potencial sería de 360.000 tn), un marco regulatorio para la generación de energía a partir de biomasa, mejorar la red vial del NOA-NEA, etcétera”, subrayó la experta.