Presentan el auto flex como una salida a la crisis

Fuente: La Gaceta
Martes 20 octubre de 2015

La Estación Experimental (EEAOC) y la Compañía Azucarera Los Balcanes, de la familia Rocchia Ferro, mostraron ayer el vehículo fabricado con motor que funciona a naftas y alcohol. El coche formará parte del plan piloto de consumo del biocombustible en el transporte. Actualmente, ingenios y productores atraviesan malas situaciones financieras. 

El auto de color blanco fue exhibido en la calle interna del ingenio La Florida, frente a la puerta central de uno de los edificios de administración de la fábrica azucarera. El coche había sido ubicado allí de manera estratégica para que esté a la vista de los visitantes, una puesta en escena que se asemejó a las presentaciones de nuevos modelos de los fabricantes automotores en concesionarias privadas. “Vehículo utilizado para la prueba piloto de acuerdo a la Ley (provincial) N° 8.815. Etanol 12-25%-Flex”, consignaron los carteles que estaban pegados en las puertas y en el capó del automóvil. 

Justamente, no fue el lanzamiento de una versión nueva o renovada de alguna marca, sino del primer automóvil con motor “flex” del plan piloto de consumo de bioetanol como combustible para el transporte en Tucumán y en el resto del país. Se trata de una alternativa que ha impulsado la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) y la Compañía Azucarera Los Balcanes SA para elevar la producción de alcohol de caña de azúcar en la provincia y, de esa forma, disminuir el excedente de azúcar para exportación en plena crisis del sector.

“Tenemos la ley, que fue promulgada. El auto está dispuesto para funcionar (...) Y es algo muy bueno para Tucumán”, enfatizó Jorge Rocchia Ferro, referente de Los Balcanes, administradora de los ingenios La Florida y Cruz Alta.

El empresario explicó que, a través del proyecto, se realizarán pruebas elevando en etapas el corte de mezcla de alcohol anhidro: hasta un 12%, un 15% y un 25%, además de los ensayos con los motores “flex” -flexibles o que funcionan con dos combustibles-. “Funciona en varios países (por el uso de este tipo movilidad). Y un ejemplo es Brasil. Allí, se vende 27.000 millones de litros de alcohol para los autos”, comentó Rocchia Ferro. 

El vehículo fue traído desde Brasil, aunque en el país se producen autos de la misma tecnología que se exportan a esa nación vecina, según explicaron ayer. “Los motores flex tienen una computadora que regula el funcionamiento del motor en función del combustible que va ingresando. De esa manera, se puede mezclar en un único tanque naftas y alcohol (anhidro), o alcohol de 96°”, aclaró Gerónimo Cárdenas, coordinador del programa de Bioenergía de la Estación Experimental. El investigador afirmó que trabaja en la reglamentación de la norma provincial.

El mercado

Hace alrededor de cinco años, el Gobierno nacional puso en marcha el programa de biocombustibles, que incluyó la participación de los ingenios azucareros del país en el plan bioetanol, a través de la conformación de empresas “alcoholeras”. Desde ese momento y hasta hoy, cinco firmas tucumanas lograron incorporarse en el esquema y compartieron esa participación con firmas que elaboraron alcohol en base a maíz. 

Esas cinco empresas de alcohol a base de caña locales representan menos de la mitad de los ingenios azucareros (15, en total). El resto, a través de los respectivos grupos empresarios, reclamó la apertura del mercado a partir de una ampliación de los cupos de entrega del fluido a las petroleras, para la mezcla con las naftas (hoy, de un 10%). 

El año pasado, Tucumán destinó 164 millones de litros de alcohol; mientras que los ingenios de Salta y Jujuy, en total, transfirieron 133 millones de litros. Por su parte, las plantas maiceras destinaron 360 millones de litros en el mismo período. “Hay que aumentar el contenido de alcohol en la mezcla con las naftas para poder incrementar la producción de alcohol. Esto es importante porque permitiría que disminuya la cantidad de excedente de azúcar y evitaría también malvender el producto”, comentó Cárdenas, quien también argumentó que este sistema implicaría menor emisión de gases contaminantes y hasta la reducción de importación de combustibles. 

La industria azucarera atraviesa en la actualidad una de las peores crisis de las últimas décadas, a raíz de una sobreoferta de azúcar en el mercado interno y, por ende, el derrumbe del precio en el mismo segmento. También sobrelleva la baja de los valores internacionales en los últimos años, lo que llevó a ser menos atractivo la exportación, y la suba de los costos de producción, entre otros factores.