Llegó la hora de proteger las quintas cítricas

Fuente: La Gaceta
Martes 20 octubre de 2015

Durante la primavera y el verano, es tiempo de blindar las plantaciones contra plagas y enfermedades. El objetivo es lograr una mejor calidad y una mayor cantidad de fruta

Durante la primavera y el verano, es tiempo de proteger las quintas cítricas del ataque de plagas y enfermedades. Esta labor se realiza a través de la aplicación de plaguicidas diversos, utilizando maquinarias diseñadas para tal fin, explicó Marcelo Altamirano, asesor citrícola. 

El objetivo de estas aplicaciones es evitar la presión de plagas y enfermedades sobre la fruta en crecimiento, buscando una mejor calidad y, en algunos casos, una mayor cantidad de fruta. El conocimiento de la biología de las plagas, el monitoreo, las condiciones ambientales, la regulación de las maquinarias, la elección de productos, la identificación de lotes de acuerdo a su condición y estado, son algunas de las variables y herramientas en juego a la hora de intervenir con plaguicidas. Lo que se busca es maximizar el efecto benéfico de esa intervención.

Sin embargo, la utilización de fitoterápicos puede traer aparejado efectos no deseados, que se minimizan o se evitan con un manejo racional de los plaguicidas.

Para controlar una determinada plaga es imprescindible conocer su ciclo de vida, su presencia y el grado de intensidad de la misma. El monitoreo es la herramienta que nos permite conocer la evolución de la plaga o enfermedad a través del tiempo y, por consiguiente, nos sirve para tomar decisiones de oportunidad de control y productos a utilizar. Ácaros, trips, cochinillas, vectores de enfermedades y enfermedades, tienen su ciclo característico que, a su vez, fluctúa en función de las condiciones ambientales favorables o adversas para las plagas.

La elección de los productos es una decisión técnica, que está en función de los resultados experimentales de centros de investigación como son la EEAOC y el INTA, del estado del cultivo, como por ejemplo su estado fenológico y otras características, y sujeto a las condiciones ambientales reinantes e interacción con las plagas y la plantación.

Prevención

El mantenimiento preventivo de las maquinarias, previo al arranque de la campaña y el seguimiento y mantenimiento permanente durante el desarrollo de las pulverizaciones, garantiza una adecuada distribución del caldo de pulverización y una mayor economía. La calibración de las maquinarias, velocidad de avance, empicado, revoluciones por minuto y presión, permitirá una distribución adecuada de la pulverización.

Evaluar la cobertura de la pulverización sirve para determinar si el producto hizo impacto en los órganos de la planta, hojas, frutos, ramas y tallos, y si el grado de cobertura es el correcto para realizar un control efectivo de la plaga. 

Normalmente se utiliza la observación visual, pero también se utilizan tarjetas hidrosensibles u otros métodos, que permiten medir la cantidad de gotas que impactaron en el objetivo, uniformidad y tamaño de las mismas. Se aplica entre 200 a 250 cm3 de caldo por 1 m3 de copa y dependerá del tipo de máquina y de la calibración de la velocidad de avance y empicado. El clima condiciona la vida de la gota pulverizada y su deriva a través del aire, por lo que se debe verificar que los parámetros de temperatura, humedad relativa y viento -durante la pulverización-, no constituyan limitante para la llegada del producto al objetivo.

A la hora de proteger la fruta con productos químicos, hay riesgos de agresión al medio ambiente que deben ser evitados. Las aplicaciones de fitosanitarios deben hacerse cumpliendo protocolos de cuidado ambiental. En la medida que utilicemos listados de chequeo o nos ajustemos a normas de calidad y manejo tipo GlobalGAP, estaremos produciendo mientras cuidamos el medio ambiente.

Debemos tener presente la inocuidad de los alimentos que producimos. La inocuidad está referida a la garantía de que los alimentos que ofrecemos a los consumidores sean sanos y no tengan contaminación con plaguicidas. 

Debemos usar sólo productos autorizados por el mercado, respetando oportunidad de aplicación, dosis y período de carencia, que es el tiempo que se deja transcurrir entre aplicación y cosecha.

La salud del trabajador es primordial. Se debe proveer de equipos de protección personal y tomar todos los recaudos para evitar la contaminación de los operarios.

De las labores culturales que se realizan en el cultivo, los tratamientos sanitarios para controlar plagas y enfermedades se llevan la mayor proporción del gasto. Diversas son las variables a combinar durante la aplicación de plaguicidas para control sanitario de las quintas. El resultado de las decisiones que tomemos durante la etapa de protección sanitaria se reflejará al final del ciclo de cultivo y tendrá su premio a la hora de cosechar la fruta.