La presión de las malezas exige realizar un manejo adecuado de las recursos

Fuente:EEAOC publicada en La Gaceta
Sabado 26 septiembre de 2015

Sebastián Sabaté (EEAOC) recomendó cómo actuar frente a los biotipos resistentes a glifosato

El gran desafío de nuestra región es reducir la presión de selección sobre biotipos resistentes a glifosato y otros modos de acción, manejándolos dentro de un sistema rentable junto a las tolerantes y susceptibles existentes. Para ello, es necesario conocer el estado actual mediante el seguimiento de los lotes a través del monitoreo constante, a fin de evitar el enmalezamiento y realizar un manejo adecuado de los recursos disponibles, para mantener las poblaciones de malezas en niveles razonables.

Así lo afirmó el Licenciado Sebastián Sabaté, investigador de la Sección Manejo de Malezas de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de Tucumán, quien brindó una charla sobre “Malezas resistentes, situación actual en Tucumán y en el NOA”, el martes pasado en el marco del Ciclo de Conferencias 2015 de la Expo Rural Tucumán.

Sabaté destacó que, para lograr estos objetivos, existen pautas importantes a tener en cuenta: “Es primordial el conocimiento de las características biológicas de las malezas y su desarrollo. Esto es fundamental para evitar las plantas pasadas de tamaño, siendo necesario realizar los barbechos de acuerdo al tamaño de la maleza, independientemente de la fecha de siembra. Por ejemplo, es conveniente aprovechar las actuales condiciones de humedad disponible, para realizar los primeros barbechos en lotes que se encuentren con malezas invernales y algunas tolerantes como los Chloris y Trichloris.

Junto con las recomendaciones generales para el manejo de las malezas gramíneas y de hoja ancha resistentes a glifosato presentes en Tucumán, Sabaté hizo, además, referencia a que uno de los principales aspectos a tener en cuenta, al momento de manejar o prevenir la resistencia a herbicidas, es la diversificación de las prácticas de manejo. Entre estas prácticas recalcó la importancia de desarrollar cultivos de cobertura que compitan tanto con las malezas invernales como con las estivales. En este último caso, la cobertura de rastrojo aporta una limitante física al desarrollo de las malezas, además de limitar la germinación por la intercepción de la luz. 

También se indicó la conveniencia del uso de tecnologías como la “agricultura de precisión”, a partir de la generación de mapas de malezas, y de sistemas automáticos de aplicación localizada de herbicidas, que permiten mayor precisión en el uso de fitoterápicos y en muchos casos una reducción en el costo del control.

Además, hoy en día se considera que el uso de herramientas de control mecánico dentro del sistema de siembra directa es también una alternativa en situaciones complejas. Esto se da en lotes con alta infestación, aunque recalcó que es importante prevenir para evitar esas condiciones. 

En ciertos casos se puede recurrir al “rolo-faca”, el cual tiene como objetivo reducir la masa vegetal aérea, con el beneficio de tener un bajo impacto en el suelo. 

Sin embargo, se debe estar muy atento al manejo del posterior rebrote de las malezas presentes en el lote, sobre todo de las gramíneas. Por otro lado, ciertas condiciones requieren directamente el uso de la rastra, el cual debe ser muy localizado, ya que esta tiene mayor impacto sobre el suelo. 

Destacó, además, que su implementación debe darse en conjunto con el manejo posterior con herbicidas, ya que el gran disturbio que produce esta operación genera una activación del banco de semillas presente en el suelo.

Mezclas de herbicidas

En la charla, también hizo referencia a investigaciones realizadas en otros países, las cuales confirman que el uso de mezclas de herbicidas residuales reduce la probabilidad de selección de nuevas resistencias, además de ampliar el espectro para controlar no solo las especies resistentes sino también a la mayoría de las especies presentes en el lote.

Entre las principales conclusiones presentadas en su disertación, Sabaté indicó que no hay herbicidas totales y flexibles como el glifosato, que aseguren eficiencia en el barbecho químico de plantas emergidas, por lo que es necesario precisar el momento de aplicación, los períodos de protección y la eficiencia de los herbicidas aptos para cada biotipo resistente. 

Además, ciertas mezclas de herbicidas en barbecho pueden ser incompatibles, por lo cual no deben ser utilizadas e informarse antes de realizar los mismos. En el caso de las gramíneas resistentes, los graminicidas deben ser usados en el momento adecuado, para asegurar su efectividad.

Finalmente, se recalcó que ante la compleja situación productiva actual, el único manejo “económico” será aquel que se haga con la herramienta adecuada y en el momento exacto, logrando así su mayor efectividad. 

En este sentido también se debe favorecer el establecimiento y buen desarrollo del cultivo, ya que este es un importante regulador de las poblaciones de malezas. 

Además, dijo que debemos desarrollar alternativas que nos permitan empezar a complementar el uso de herramientas químicas con otras no químicas.