La Echinochloa colona ejerce mucha presión en Tucumán

Fuente: EEAOC publicada en La Gaceta
Sabado 01 Agosto de 2015

La exposición del licenciado Sebastián Sabaté, un reconocido investigador en malezas de la EEAOC, estuvo referida a las principales problemáticas de malezas resistentes y las estrategias para su manejo en el cultivo de granos en Tucumán. Entre las gramíneas resistentes a glifosato (RG), se indicó que “la presión de Sorgo de Alepo en la provincia es relativamente baja en la actualidad”, debiéndose trabajar principalmente en prevenir la infestación. Para ello, “es necesario estar atentos y realizar el control localizado de matas fundadoras, para evitar su propagación en los lotes”. En ese sentido, recalcó que “el manejo debe contemplar la rotación de herbicidas para evitar la selección de nuevas resistencias”. En otras regiones del país ya hay biotipos con resistencia a graminicidas, lo que limita su control, dijo.

Echinochloa colona: Es una gramínea de ciclo anual. “Su capacidad de infestación es alta y está distribuida en toda la provincia. Esta especie debe manejarse tanto en el barbecho químico primavero-estival, como dentro del cultivo con herbicidas residuales, buscando limitar la producción de semillas”. Esto permite reducir el banco de semillas en el suelo, objetivo fundamental en el manejo de todas las especies problemáticas.

Urochloa panicoides (avanza en los campos y genera complicaciones): La mayor dificultad en esta especie se produce en el control en post-emergencia, debido a su rápido macollaje. Además, en muchos casos las condiciones ambientales adversas no permiten un buen desempeño de los graminicidas post-emergentes “fop” o “dim”, hasta ahora las principales herramientas para su control. En este sentido, tanto para Urochloacomo para Echinochloa, se plantea “el uso de herbicidas residuales aplicados antes de la primera emergencia de las malezas como estrategia de manejo anticipada”. Sin embargo, “esto implica el desafío de posicionar el herbicida adecuado (respecto de sus características físico-químicas) en el momento más cercano a las lluvias, para lograr su incorporación y evitar su degradación y pérdida de efecto”. “El productor debe informarse y elegir la mejor alternativa para cada lote”, respecto no solo a las malezas resistentes presentes, sino también del resto de malezas del campo.

Amaranthus palmeri: Especie que genera gran preocupación por su complejidad para el manejo. “En Tucumán, esta maleza se encuentra principalmente en el departamento Leales”. Sus características biológicas, entre ellas la existencia de numerosas “camadas” o pulsos de germinación, obligan a “la planificación precisa de su manejo y al uso de numerosas herramientas”. Las primeras germinaciones se observan a fines de octubre y las últimas, dentro del cultivo, en marzo o en abril. Por lo que se requiere controlarla tanto en pre-siembra, siembra y post-emergencia del cultivo -utilizando herbicidas post-emergentes y residuales-, así como estrategias culturales (fecha de siembra, competencia del cultivo, rotación y cultivos de cobertura). Se dispone de muchas herramientas para su manejo en soja y en maíz, pero “el productor necesita conocer cómo aplicarlas eficientemente para lograr la sustentabilidad” de las mismas. En ese sentido, una de los principales desafíos es “controlarlo antes que supere a los 10 cm de altura”, ya que por encima de ese tamaño, todos los herbicidas alternativos pueden resultar ineficiencias en el control.

Diversificar manejos

Para mantener la sustentabilidad del sistema, Sabaté recomendó “diversificar los manejos, no solo rotando herbicidas sino también empleando diferentes herramientas mecánicas cuando sea adecuado, o sistemas de aplicación dirigida”. Además, hizo hincapié en la necesidad de “mejorar la capacidad competitiva del cultivo respecto de las malezas”. También se refirió a la “conveniencia de combinar, al menos, dos modos de acción herbicida efectivos para las malezas que se busca combatir”, ya que es la única forma de retrasar la posible aparición de nuevas resistencias. Hoy en día, “existe gran preocupación ante la selección de biotipos con resistencia a múltiples modos de acción herbicida”, lo cual hace más complejos los manejos. 

En este sentido, enfatizó la necesidad de trabajar preventivamente, para evitar la infestación del campo con especies problemáticas. En este sentido, indicó que “ante el aumento en los costos de manejo de malezas, la única forma de hacerlos económicamente viables es logrando que sean altamente eficientes, mediante la utilización correcta de todas las alternativas”.