Los materiales RR2Bt rindieron mejor que los convencionales

Fuente: EEAOC publicada en La Gaceta
Sabado 01 Agosto de 2015

Los cultivares de ciclo corto dejaron un 7% más que los cultivares comunes, mientras que los de ciclo corto sólo mejoraron en un 3% respecto de las variedades comunes.

La sección Granos de la EEAOC coordinó nuevamente la Red de Evaluación de Cultivares de soja en macroparcelas en el NOA durante la campaña 2014/2015, y en el XVIII Taller se presentaron los resultados de las variedades comerciales que ofrecen los semilleros. 

Estos materiales fueron evaluados en 10 ambientes representativos del NOA, y con los datos obtenidos de cada localidad se realizaron diferentes tipos de análisis, a los efectos de brindarle al productor herramientas para la toma de decisiones técnicas para la próxima campaña.

Largos y cortos

Entre los análisis que se mostraron, se menciona el de “grupo de maduración (GM)” -el cual indicó que los grupos de madurez V y VII se destacaron por encima los GM VI y VIII. En Tucumán, los mejores GM fueron los V, VI y VII, con rendimientos similares, mientras que el GM VIII estuvo por debajo de estos materiales.

Dentro de los cultivares de “ciclo corto” que se destacaron tanto en Tucumán como en otros ambientes del NOA (incluyendo Santiago, Catamarca y Salta), se pueden mencionar en GM corto a DM 6563 IPRO, DM 6262 IPRO, M 6211 IPRO y a NS 6909 IPRO; mientras que entre las variedades de “ciclo largo”, tuvieron un rendimiento destacado M 6210 IPRO, NS 7473 RG, DM 8473 RR, MS 7.4 IPRO y DM 7976 IPRO. 

También se evaluó el comportamiento de los nuevos cultivares RR2Bt, con “resistencia a orugas”, respecto a los cultivares RR1 (sin esta característica de resistencia). 

En términos globales y promediando las medias de todos los cultivares analizados en diferentes ambientes del NOA, “los materiales RR2Bt rinden un 5% por arriba”. 

Más estudios

Continuando con los análisis, pero tomando en cuenta el “ciclo de madurez” de las plantas de soja, “la diferencia de los materiales RR2Bt de ciclo corto fue un poco mayor (7%) respecto a los convencionales de igual ciclo”; mientras que “en los cultivares de ciclo largo RR2Bt, si bien rindieron por arriba de los convencionales, la brecha fue menor (3%)”.

También se presentó un ensayo de manejo agronómico del cultivo de la soja, en el que se testean distintas “fechas de siembra”. 

En este análisis se evaluaron cultivares representativos de la región, de distinto ciclo de madurez (cortos, intermedios y largos) y de distinto hábito de crecimiento (determinado e indeterminado), en cuatro fechas de siembra (tres en diciembre y una a mediados de enero). 

Allí se determinó que, “en esta campaña, y debido a las condiciones ambientales, fundamentalmente lluvias, a medida que nos retrasábamos en la siembra, los rendimientos fueron incrementándose, derivando en que las siembras tardías obtengan los mejores rendimientos”. 

Estos resultados, principalmente se debieron a “situaciones de estrés menores que se presentaron en las siembras tempranas”, mientras que “los cultivares que se implantaron al final de la campaña (tardíos), crecieron y se desarrollaron bajo mejores situaciones ambientales, por lo cual su rendimiento fue superior”.