La lucha contra el HLB exige financiamiento

Fuente: La Gaceta
Sabado 25 Julio de 2015

La actividad citrícola tucumana continúa trabajando a full en la actual zafra, destinando fruta a los mercados internacionales de fresco y a las industrias que abastecen a diferentes mercados de sus productos industrializados.

Actualmente, los esfuerzos, tanto de productores, como así también de todos los involucrados en la actividad, es desarrollar una campaña lo más eficiente posible, por lo que buscan morigerar los efectos de las condiciones climáticas que se dieron en las últimas campañas, conjuntamente con la inflación, los altos costos y la presión tributaria, que afectaron y afectan en diferente medida los resultados empresariales.

La preocupación reinante no solo termina en estos aspectos sino que va más allá, sobre todo de aspectos fitosanitarios que podrían perjudicar de manera definitiva a la producción citrícola.

En diversas oportunidades, desde esta sección se informó sobre la importancia de prevenir el ingreso del HLB a la región y evitar un mal irreversible para las plantaciones citrícolas.

El HLB o Huanglongbing (“Enfermedad del Dragón Amarillo”) fue descubierta en China, y ha dejado su huella en la industria citrícola a nivel mundial por los daños causados. 

Es importante decir los que los técnicos especialistas afirman que el HLB se contagia, principalmente, a través de material de propagación infectado y por Diaphorina Citri, el insecto vector que se alimenta de los brotes más tiernos de las plantas. Si éste estuviera infectado con HLB, cualquier planta cítrica a su alcance es plausible de contraer la enfermedad, la cual tiene una latencia de entre 6 meses y dos años, período durante el cual los síntomas visibles tardan en aparecer, lo que promueve una propagación a ciegas de la enfermedad en el resto de las plantas vecinas, algo sumamente peligroso. 

Hasta ahora, Argentina, líder mundial en la producción de limones, con la provincia de Tucumán a la cabeza, ha logrado mantener a raya la enfermedad. Desde 2006, Argentina lucha para evitar el ingreso de la enfermedad, en un arduo trabajo mancomunado entre el sector privado, con Afinoa y otras entidades, y los organismos oficiales como el Senasa, el INTA, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, el Inase y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, y los gobiernos provinciales, que se sustenta en el Programa Nacional de Prevención del HLB. 

Hace unos días salió publicado en Portal Frutícola, declaraciones de Gloria Pérez, gerente técnico de Afinoa (Asociación Fitosanitaria del NOA), quien explicó los graves efectos que podría tener en el sector, si no se sigue trabajando, como corresponde, para evitar el ingreso de esta grave enfermedad a la región. Dijo, además, que Argentina es el único país que trabaja, desde la prevención, en forma proactiva, a través del Programa Nacional de Prevención del HLB coordinado por el Senasa.

Pérez advirtió que el poder destructivo del HLB es total, ya que el 70% de las plantaciones de cítricos de México (385.000 de las 550.000 ha de este país) estarían infectadas con HLB, según datos de la FAO, y el 100% de las plantas de la península de Florida se encuentran infectadas, habiendo desaparecido el 50% a la fecha, por lo que todos debemos tomar conciencia de la peligrosidad del HLB, tanto productores y también la gente común.

Temor mundial

Realmente la situación a nivel mundial es muy grave, algo que todavía no ocurre en nuestra región.

En este sentido la Eeaoc manifiesta que Tucumán, afortunadamente, no tiene el insecto vector (Diaphorina citri) ni tampoco a la bacteria causal de la enfermedad (Candidatus Liberibacter spp.), pero que el sector debe estar muy atento.

Actualmente, los Gobiernos nacional y provincial, el sector productivo, las asociaciones e instituciones científicas directamente involucradas en la atención del problema, están abocados tanto al hallazgo de soluciones definitivas cuanto a las paliativas y, hoy sobre todo, a las preventivas, para identificar, desarrollar y fortalecer una defensa de nuestra actividad citrícola.

Impedir el ingreso de la enfermedad, es, en principio, un objetivo posible, y todo tiempo ganado es un paso más dado en la dirección de las mejores opciones de las que podamos disponer.

La articulación coordinada de los diferentes actores participantes, entre los que contamos también a la población en general, es una de las claves de un accionar responsable.

Sin dudas que trabajar mancomunadamente y con los medios necesarios, tanto técnicos como presupuestarios, evitando el desfinanciamiento del Programa Nacional del HLB, servirán para mantener a la enfermedad fuera de las zonas productoras y no perjudicar a una actividad tan importante, tanto para la región como para Tucumán.