Hay que tomar precauciones para no confundir las royas

Fuente: La Gaceta
Sabado 23 de Mayo de 2015

La naranja y la marrón tienen características que las diferencian entre sí. Hay que observar la morfología.

Para saber cómo distinguir a las enfermedad “roya naranja” de la “roya marrón” de la caña de azúcar, es necesario conocer sus principales características y, de esa manera, evitar confusiones.

La “roya naranja de la caña de azúcar” es ocasionada por el hongo Puccinia kuehnii, cuyos síntomas se manifiestan en las hojas y son similares a los de la “roya marrón” (Puccinia melanocephala), enfermedad presente en los cañaverales de todas las provincias cañeras del país. 

Ambas royas se manifiestan con pequeñas lesiones alargadas, visibles en ambos lados de la hoja, que adquieren una coloración naranja o marrón claro, en el caso de la “roya naranja”, y marrón oscuro en el caso de la “roya marrón”. 

Laboratorio

La diferencia entre ambas royas no siempre se puede apreciar en el campo, razón por la cual es imprescindible un diagnóstico en el laboratorio.

Las lesiones en las hojas poseen un ligero relieve, principalmente en el envés de las mismas, denominadas ‘pústulas’, que cuando se rompen liberan las esporas, que son las estructuras de diseminación de la enfermedad, efectuada principalmente por medio del viento. 

La “roya naranja” presenta esporas de color marrón anaranjado, generalmente piriformes, con un engrosamiento de la pared en la zona apical, mientras que la “roya marrón” presenta esporas de color marrón a marrón oscuro, generalmente ovoides, de pared delgada y uniforme.

Optimizan técnicas

Las herramientas más adecuadas para distinguir la presencia de ambas royas en los cañaverales son: a) la observación de la morfología de las esporas bajo microscopio óptico y, b) el empleo de técnicas moleculares. 

Los técnicos especialistas de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán y del INTA han optimizado la aplicación de estas técnicas moleculares, que consisten en la amplificación de secuencias específicas del genoma de cada patógeno y que permiten diferenciar fehacientemente la presencia de los mismos. 

Estas técnicas fueron empleadas para corroborar la detección de la “roya naranja” en la provincia de Misiones.