Aparecieron temprano chloris y trichloris

Fuente: La Gaceta
Sabado 16 de Mayo de 2015

Sebastián Sabaté (EEAOC) analizó el desarrollo de las malezas, bajo un contexto climático muy complicado.

Con el inicio de la cosecha de granos gruesos en Tucumán, es importante saber cuál fue el comportamiento de las malezas y su influencia en los rindes obtenidos. Pero sobre todo, es conveniente saber cómo se las maneja y cuál es la estrategia para mantenerlas bajo control en las campañas granarias venideras. 

Para ello, LA GACETA Rural dialogó con Sebastián Sabaté, investigador de la Sección Malezas de la Eeaoc.

- ¿Cómo se manejaron este año los cultivos de granos en lo que respecta a malezas?

- Esta campaña, que está llegando a su fin, estuvo signada principalmente por la irregularidad de las lluvias en Tucumán. Como es conocido, hubo zonas con precipitaciones excesivas, pero también otras donde las lluvias fueron muy irregulares y tardías, como en Burruyacu. Esto produjo el atraso de las fechas de siembra de granos, lográndose la mayor parte de las mismas recién en enero. Si le sumamos a esto un invierno particularmente húmedo, que permitió que las especies invernales alcanzaran gran desarrollo, los barbechos fueron sin duda muy complicados. Aquellos campos que tuvieron cultivos de invierno o manejos de barbechos no lo sufrieron tanto, salvo por algunas malezas como los ‘cardos’, que complicaron la cosecha de garbanzo y trigo en ciertas zonas.

- Las malezas resistentes y tolerantes siguen avanzado ¿Cómo se comportaron esta campaña?

- Sí, cada año se ve un avance, que varía de acuerdo a la especie y su capacidad de dispersión, ya sea natural o también de manera artificial por la maquinaria. Sin duda, la expansión también dependerá del nivel de adopción de nuevas prácticas de manejo, tanto preventivas como reactivas.

En esta campaña, una de las problemáticas estuvo dada por la gran capacidad que tienen algunas especies perennes de desarrollo temprano como los ‘chloris’ y ‘trichloris’ para desarrollarse en el otoño. Esto les permite llegar en pocas semana a floración, su momento fenológico de mayor tolerancia al glifosato y de menor efectividad de los graminicidas. 

En ciertas zonas lo mismo ocurre con otra tolerante como ‘borreria’, que puede perennizarse y rebrotar tempranamente. En general, todas las especies, en la medida que se demoran las fechas de siembra, van creciendo en tamaño y generando cada vez más dificultad para su control. Pero, idealmente hay que tratar de evitar llegar a esas instancias, principalmente mediante estrategias de barbechos largos o intermedios, o también con cultivos de invierno.

En el caso de las resistentes (malezas), cada año es más evidente la presión de biotipos de gramíneas como ‘echinchloa colona’, ‘eleusine indice’ y ‘urochloa panicoides’. Echinochloa es, quizás, la de mayor expansión, pero en general los productores ya saben cómo encarar su manejo.

‘Eleusine’ está avanzando, y plantea desafíos similares a los ‘chloris’, ya que rápidamente se desarrolla y crece entre octubre y noviembre. Si no son controladas a tiempo, se suele recurrir a técnicas de “rescate” de lotes, como es el doble-golpe con herbicidas quemantes.

‘Urochloa’, en general, está consociada con ‘echinocloa’, aunque también presenta desafíos para su control si dejamos que logre un gran desarrollo de macollos y florezca.

Respecto a “malezas de hoja ancha resistentes”, la distribución de ‘Amaranthus palmeri’ en la provincia va creciendo, pero por suerte a una velocidad relativamente menor a la que se informa para el centro del país. Este año pudimos observar algunos focos nuevos en el sur la provincia, en etapas iniciales de infestación, por lo que deben estar atentos en esa zona. 

En el departamento Leales, el área más afectada por esta especie, se observa que a medida que los productores están aplicando las pautas de manejo recomendadas, la situación puede ser contenida.

- ¿Qué recomienda la Eeaoc para evitar su diseminación y su control?

- Es muy interesante la pregunta, ya que hace unos años solo nos hubiésemos preguntado “¿Con qué la controlo?”. El hecho de preguntar ahora “¿Cómo evito su diseminación?” implica que se ha incorporado el concepto de que hay un rol importante que nosotros cumplimos en el avance de esta problemática y que debemos afrontar. 

Lo principal es focalizarse en tratar de mantener los campos libres de estas malezas, aplicando acciones como la prevención de la infestación y la diversificación. Y no hablamos solo de diversificar rotando cultivos, sino también de diversificar manejos tanto químicos como culturales dentro de cada lote. El costo de producción en campos infestados es mucho mayor, hasta un 133% superior, por lo que debemos tratar de evitar llegar a esta situación.

Para el control de las especies nombradas hay numerosas alternativas, por lo que hoy es imposible hablar de una receta única. 

Lo fundamental para todas ellas es planificar bien y utilizarlas adecuadamente. Es decir, ya no solo hablamos de “qué herbicida usar” sino, más importante aún de “cuándo y cómo utilizarlo”. 

Estamos aprendiendo de a poco a olvidarnos de la simplicidad del “control” con glifosato, para seguir adelante y encarar el desafío de “diseñar estrategias de manejo” con otras moléculas y herramientas. Sin duda, el glifosato sigue siendo un elemento importante, pero acompañado de otros activos que deben ser elegidos con rigor técnico, buscando un manejo sustentable.

El éxito y la sustentabilidad económica del manejo están dados por la eficiencia en el uso de la estrategia elegida. Una de las principales limitantes que se observan hoy es la “oportunidad de aplicación”. Esto es “utilizar la herramienta adecuada, en el momento justo” en que la maleza es más susceptible a la misma. 

Por ejemplo, un caso común es el de los graminicidas, que requieren malezas en condiciones ideales de tamaño (antes del macollaje) y de activo crecimiento (sin estrés hídrico previo o posterior a la aplicación). Hoy en día existen casos en que se hace un uso excesivo y a veces ineficiente de ellos, lo que aumenta el riesgo de resistencia. 

Por eso, “una de las estrategias que evalúa la Eeaoc para el control de gramíneas es el uso de pre-emergentes, que permitan controlar las malezas apenas germinan”, buscando una alternativa ante la imprevisibilidad de las condiciones de aplicación. Allí surge otro desafío, ya que “el uso de residuales implica conocer muy bien sus características químicas y las propiedades del suelo en cada lote”, y también contar con ciertas condiciones particulares para su aplicación. Se debe lograr la incorporación por medio de una lluvia, aunque sea unos pocos milímetros, y no podemos aplicarlo demasiado temprano en la campaña, ya que su actividad va declinando al pasar el tiempo.