Los programas de mejoramiento exigen inversión

Fuente: La Gaceta
Sabado 02 de Mayo de 2015 

La Ley de Semillas actual tiene algunos problemas en su aplicación, que se traducen en la falta del ‘retorno’ suficiente para sostener los programas de mejoramiento genético de cultivos. Pero antes que nada, es necesario comentarles qué es para nosotros una semilla”, comenzó diciendo Daniel Ploper, Director Técnico de la EEAOC, en diálogo con LA GACETA Rural.

La definición botánica de semilla es bastante clara. Es un grano o un fragmento de vegetal provisto de yemas, como tubérculos, bulbos, etc, que en diversas formas produce las plantas y que al caer o ser sembrado produce nuevas plantas de la misma especie. Vista así, la semilla aparece únicamente como esa parte del vegetal que servirá para reproducir a la especie.

Sin embargo, esta es una simplificación riesgosa, ya que así expresada no se llega a dimensionar, en toda su magnitud, el trabajo que hay atrás de esa semilla.

Las semillas que hoy se siembran de los principales cultivos, originan plantas que poco tienen que ver con las que se obtenían en sus orígenes o, incluso, con las obtenidas algún tiempo atrás. Esto tiene que ver con la progresiva tarea de mejoramiento llevada a cabo por el hombre para mejorar las producciones de los cultivos, originalmente en forma muy empírica, pero en la actualidad con un sólido basamento científico que ha tornado mucho más eficiente y efectivo el mejoramiento varietal.

Mejoramiento

“A través del mejoramiento genético se han logrado obtener variedades con plantas más productivas, más sanas, con mejores características agronómicas, con productos de mejor calidad”, entre otros importantes avances.

Un programa de mejoramiento varietal implica tener Recursos humanos (especializados en todos los niveles); Equipos de trabajo interdisciplinarios (genética, mejoramiento, biotecnología, fitopatología, zoología, semillas, etc); Infraestructura (campos de cría y campos para ensayos, galpones, maquinaria, vehículos, laboratorios, instrumental, invernaderos, etc.); Germoplasma (colecciones de variedades y líneas que aporten diversidad genética); Programas de capacitación (conectividad con centros especializados); Capacidad de multiplicación de semilla básica y Capacidades biotecnológicas.

Es necesario enfatizar que “todo esto cuesta dinero y esfuerzo, que debe ser sostenido y potenciado en el tiempo si es que se pretende ser exitoso y producir variedades de alto impacto que signifiquen ventajas reales para el productor y el consumidor”, aclaró Daniel Ploper.

Es decir, “una semilla es algo más que una parte vegetal; constituye la síntesis de una tarea progresiva en el tiempo y que condensa el esfuerzo de personas, instituciones y empresas”. No solamente de aquellos abocados a obtener variedades mejoradas, sino también de aquellos que multiplican y tratan la semilla para que el productor tenga disponible una semilla con identidad y sanidad garantizada, o sea ‘semilla fiscalizada’.

En Argentina, las tareas de mejoramiento genético la llevan adelante tanto el sector privado como el sector público. La realizan grandes, medianas y pequeñas empresas, así como instituciones públicas de distinta escala.

Reconocimiento

“El gran desafío es cómo sostener todo este esfuerzo cuando estamos hablando de especies autógamas (reproducción sexual consistente en la fusión de gametos femeninos y masculinos producidos por el mismo individuo), en las cuales los programas de mejoramiento varietal no reciben el reconocimiento a su tarea, ya que por las características de estas especies, los productores tienen la opción de usar su propia semilla e incluso lucrar con su venta”. Esto ha derivado en que, a lo largo de estos años, muchos criaderos medianos y chicos, vinculados solamente al mejoramiento de especias autógamas, hayan cerrado al no poder sostener las inversiones necesarias para permanecer competitivos. Otros criaderos pudieron sobrevivir por tener también programas de mejoramiento en especies alógamas, y muchos de ellos por sus trabajos en otros países, aunque reduciendo sus inversiones y, consecuentemente, su capacidad operativa en especies autógamas.