La soja pierde rindes por la suba de costos productivos

Fuente: La Gaceta
Domingo 26 de Abril de 2015 

El retroceso de los precios internacionales de la oleaginosa, que ronda el 35%, es otro de los factores que puede afectar a los productores tucumanos

Mario Devani - Coordinador de Programa GRanos de la EEAOC

En la campaña de soja 2014/15 en Tucumán, y sus zonas de influencia, confluyen dos elementos altamente negativos. Por un lado, el incremento de los costos en la región y por otro, la significativa caída del precio internacional de la soja, del orden del 35%. Considerando los diferentes niveles de costos que resultan de las diversas posibilidades de manejo, según las plagas, para un precio de soja de U$S 220 la tonelada, los rendimientos de indiferencia, es decir las toneladas de soja que pagan los costos, estarían entre 2 toneladas por hectárea (t/ha) y 2,8 t/ha para la producción en tierra propia; en tierras arrendadas, estarían entre 2,7 t/ha y 3,5 t/ha. 

Cabe agregar que en este caso se consideró un arriendo a porcentaje. Al caer sustancialmente el precio de la soja, el valor del arriendo acompaña la tendencia. Además, los menores valores de rindes de indiferencia de los rangos citados corresponden a un planteo de mínima tecnología, que es poco posible en la mayoría de los campos, por lo que se especificó anteriormente sobre la incidencia de las plagas. En los lotes donde puede hacerse no es sustentable en el mediano plazo.

Teniendo en cuenta estos rindes de indiferencia, los productores chicos y medianos están en una situación muy complicada y, probablemente, muchos quedarán fuera del sistema. En el corto plazo, también los productores grandes serían afectados, ya que los rindes de indiferencia están por arriba del rendimiento promedio histórico de la región. 

Por otro lado, el maíz -compañero indispensable de la soja en los sistemas productivos sustentables (cultivo indispensable en la rotación)- se encuentra en una situación menos conveniente, ya que ni con los mayores rindes potenciales de la zona se cubre su punto de indiferencia. Por ejemplo, con un precio de U$S 110 la tonelada de maíz, los rindes de indiferencia están entre 6,3 y 7,8 t/ha para la siembra en tierra propia; y entre 8 y 9,9 t/ha en tierras arrendadas, según el planteo técnico que se haga.

La situación es en extremo complicada y requiere de un tratamiento integral y sectorial, con políticas que hagan foco en la problemática de la región, porque un sector importante de la producción y de la población del NOA se encuentra en jaque. Por el momento, lo que se ha producido es una mayor concentración de capital y de tierra, lo cual generará una menor distribución y generación de trabajo genuino. Cabe agregar que la soja y el maíz tienen que pagar derechos de exportación del 35% y del 21%, respectivamente. En el último caso, además, debe atravesar importantes problemas de comercialización que genera la política de exportación actual.

Todo este análisis de campaña a priori hace pensar que el rendimiento promedio de la provincia será mayor que el de las últimas campañas (entre 1,3 t/ha y 2 t/ha), pero no tan bueno como en años anteriores, en que las buenas condiciones climáticas abarcaron todo el ciclo del cultivo. Hay un mosaico de situaciones en toda la provincia, por lo cual es muy difícil hacer una estimación del rendimiento promedio, hasta tanto no se registre un avance importante de la cosecha.

El nivel de lluvias

E factor hídrico es clave en la expresión de la productividad potencial de los cultivos. La campaña de soja 2014/15 en Tucumán presentó una desigual e irregular distribución espacial de las precipitaciones. En este sentido fue semejante a las campañas 2012/13 y 2013/14, diferenciándose de éstas en la precipitación acumulada, ya que en las dos anteriores el déficit hídrico y la sequía extrema fueron la característica principal. Así, desde el punto de vista hídrico puede decirse que fue mejor que los dos ciclos anteriores pero inferior a las mejores campañas de la zona.

Esta campaña comenzó con precipitaciones por debajo de lo normal en noviembre y en diciembre de 2014, y en enero de 2015. Esta situación fue más marcada en algunas zonas y departamentos que en otros. En febrero y en marzo, en muchas localidades, las precipitaciones estuvieron en niveles normales o por arriba de la normalidad. Estas condiciones van a generar un mosaico de situaciones en lo que refiere a la productividad.

La condición meteorológica determinó que de las 200.050 hectáreas de soja en Tucumán en 2014/15, entre el 30% y el 40% haya sido sembrado en la segunda quincena de diciembre, con una humedad acumulada en el perfil del suelo que, en general, no era la óptima. El resto de la superficie se sembró entre el 1 y el 20 de enero. Las fechas de siembra de diciembre fueron las más perjudicadas por el estrés hídrico, por lo cual resultaron más afectadas las variedades de grupos cortos. En cambio, las de grupos largos pudieron defenderse un poco mejor. Las siembras de enero, en general, tuvieron un mejor comportamiento porque sus períodos vegetativo y reproductivo tuvieron el aporte de agua necesario.