Las plantas acumulan menos sacarosa

Fuente: La Gaceta
Sabado 11 de Abril de 2015 

Eduardo Romero (EEAOC) habló de los inconvenientes que genera el exceso de agua. Zafra condicionada

La frecuencia y la intensidad de las lluvias que se vienen registrando desde fines de febrero en Tucumán, afectaron el proceso de maduración natural de los cañaverales. Los volúmenes de agua acumulados superan los valores normales y esto trae aparejado una serie de inconvenientes que afectan de forma diferencial a cada lote, comentó Eduardo Romero, técnico del Programa Caña de Azúcar de la EEAOC.

“La dinámica de la maduración de la caña de azúcar está controlada por distintos factores”, de los cuales “los ambientales son los de mayor importancia en la determinación de la acumulación de azúcar”. 

“Las condiciones actuales (baja amplitud térmica, baja heliofanía y alta humedad ambiente y edáfica), favorecen el desarrollo vegetativo de los cañaverales, en detrimento de la acumulación de sacarosa”. 

En el reciente muestreo prezafra, llevado a cabo por la Estación Experimental Obispo Colombres para conocer el estado madurativo de los cañaverales en Tucumán, se determinó que “los valores promedio de Pol% caña y Pureza para esta campaña son los más bajos de los últimos 5 años para la misma época”. 

Este panorama condiciona el comienzo de la zafra azucarera 2015, debido al anegamiento de los suelos, que impiden o dificultan los accesos a los lotes y, como ya se mencionó, a los bajos contenidos de sacarosa. 

Mirando el cielo

Para esta primera dificultad sólo resta esperar a que haya condiciones de tiempo seco, que permitan una disminución de la humedad en el perfil del suelo y admita el tránsito de los equipos de cosecha. 

En cuanto a la falta de maduración, “el uso de maduradores químicos es una herramienta de gran valor, pero debe ser utilizada con cautela y responsabilidad”. 

Se recomienda ser pacientes y esperar para realizar aplicaciones a fines de abril e inicios de mayo, ya que hasta ese momento los cañaverales irán disminuyendo su ritmo de crecimiento y no se verán afectados en su producción cultural. Además, “resulta fundamental efectuar una adecuada coordinación entre el momento de la aplicación y la cosecha”, a fin de que ésta se realice dentro de lo que se considera el Período Óptimo de Cosecha recomendado. 

Esto último permitirá minimizar los riesgos causados por la demora en la recolección. Existen evidencias de que “las aplicaciones que se efectúan en condiciones de alta humedad y/o seguidas de lluvias, resultan muy poco efectivas en la acumulación de azúcar”, afectando la producción cultural.

Un programa

Por lo expresado, resulta fundamental consensuar y coordinar el “programa de maduración”, que incluye tres etapas: 1) elección de los lotes, 2) elección del madurador, época y dosis a emplear, y 3) control de las aplicaciones aéreas y ordenamiento racional de la cosecha, que optimice la calidad fabril de la materia prima en la fase inicial de la zafra.