Las buenas lluvias recargan los perfiles, pero también se generan otros problemas en las fincas

Fuente: EEAOC publicada en La Gaceta
Sabado 11 de Abril de 2015 

Hernán Salas (EEAOC) analizó el impacto que tiene en la fruta el exceso de precipitaciones producidas entre febrero y marzo. Recomienda cómo actuar durante los procesos de cosecha y empaque

El acceso a las plantaciones por las lluvias es uno de los mayores problemas, lo dice Hernán Salas, de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de Tucumán, al evaluar cómo incide el exceso de aguas en la campaña 2015.

“El productor siempre pide lluvia, pero desde 2007 hasta la fecha no había registros tan abultados como los de este año. Por un lado es muy bueno, porque todos los perfiles vuelven a humedecerse, pero en algunos sectores se advierten daños y problemas que son de público conocimiento”, comentó Salas, coordinador del Programa Citrus de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de Tucumán.

El investigador explicó que hay dos tipos de problemas: “por un lado, el ambiente tan húmedo existente predispone para el desarrollo de enfermedades en la fruta en la etapa de poscosecha; el otro inconveniente, muy serio también, es el daño en la infraestructura de puentes y caminos. Si bien en muchas fincas no hubo perjuicio directo, algunas se vieron muy afectadas por el ingreso de los ríos a ellas, arrastrando plantas o llevando piedras y barro, con un enorme perjuicio para el suelo”.

El daño en la infraestructura, obviamente, va a generar una demora en la cosecha. “Normalmente, los calibres más demandados son aquellos que se hallan en un punto intermedio. Si las adversidades climáticas provocan un retraso de la cosecha, por causas directas o indirectas (dificultad de accesos), puede haber zonas en donde un volumen considerable de fruta adquiera un tamaño mayor al ideal, lo cual podría perjudicar al productor. Asimismo, la cosecha de estos primeros cortes de fruta también permitiría que las camadas posteriores alcancen calibres adecuados en el transcurso de la campaña”, apunta Salas.

Fruta al exterior

Consultado sobre si la fruta de exportación es la más dañada, Salas respondió que “es un daño general, porque hay fábricas que están ya listas para moler y hoy sólo pueden trabajar con fruta proveniente de quintas cítricas que cuenten con buenos accesos o se hallan en zonas no afectadas por el agua. En cuanto a los empaques para la exportación, si bien la mayoría ya están listos también, la situación de los principales mercados de destino aun genera incertidumbre entre los exportadores locales. Aparentemente, la exportación se iniciará y generalizará a partir de mayo”.

- ¿Existe alguna estimación en cuanto a números de la campaña cítrica 2015?

- Las plantas continúan recuperándose. El impacto de las heladas de 2013 aún se siente, y es por ese motivo que la producción será nuevamente inferior a lo normal, aunque superior a la campaña pasada. El volumen productivo del año pasado fue muy cercano al estimado (50% menos), y para este año, esperamos aproximadamente un millón de toneladas, un 20% menos de lo alcanzado en 2013. No debemos olvidar que hubo numerosas plantación, por lo que y su recuperación todavía no es total.

En cuanto a las pérdidas por daños que afectan la cosmética del fruto, en esta etapa es menos probable que ocurran. Por lo general, la fruta que llegó en buen estado sanitario a este momento, difícilmente pierda calidad. Sin embargo, por las condiciones actuales (continuas precipitaciones y elevada humedad relativa), los patógenos pueden causar muchos problemas en la etapa de poscosecha. 

En este sentido, el productor puede realizar prácticas para minimizar estos daños, como la aplicación de fosfito de potasio, el manipuleo adecuado de la fruta, no cortar fruta con valores elevados de humedad relativa ni mojada por el rocío, etc.

Amenaza latente

Respecto del HLB, recordó el ingeniero Salas que “se trata de una bacteriosis transmitida por una chicharra pequeña, que provoca un daño irreversible en la planta por el taponamiento de los vasos conductores. Aún no hay cura para el HLB; es decir que no hay bactericida ni producto que elimine la bacteria. Mientras se investiga en la búsqueda de una solución, es de suma importancia recordar, tanto a particulares como a productores, que está prohibido en forma terminante ingresar plantas y frutas sin su debido proceso (por lo menos, lavada y cepillada) desde otras regiones citrícolas. El vector -la chicharrita (Diaphorina citri)- sí se halla en el Norte del país, aunque no la bacteria. En el NEA hay un sector que ya tiene la chicharra y la bacteria. En el caso de los productores, la recomendación es que se acerquen a la EEAOC, donde hemos iniciado, junto con varias empresas del medio y Afinoa (Asociación Fitosanitaria del Noroeste Argentino), un plan de monitoreo que nos ayude a la detección temprana del vector para tomar las medidas adecuadas. La posibilidad del ingreso de HLB a la provincia pondría en jaque una actividad que hoy emplea en forma directa a más de 30.000 personas”.