Las lluvias favorecen la presencia de hongos

Fuente: EEAOCpublicada en La Gaceta
Viernes 19 de Diciembre de 2014

La fruta se verá afectada si no se han tomado las medidas de protección

“Los períodos lluviosos que vienen ocurriendo desde el otoño en Tucumán favorecen el desarrollo de las enfermedades del limón. La sanidad de la fruta que está en pleno crecimiento para su cosecha en 2015, se verá afectada si no se han tomado las medidas de protección correspondientes desde la pre-floración, y si no se continúa protegiendo la fruta durante el verano”, señalóGabriela Fogliata, de la Sección Fitopatología de la Estación Experimental Agroindustrial “Obispo Colombres” (EEAOC).

Según la especialista, más que el nivel de lluvias caídas, lo que aumenta la incidencia y severidad de las enfermedades son los periodos en que las plantas permanecen mojadas, dados por la cantidad de días con lluvias que están ocurriendo, la frecuencia de las mismas y las condiciones de alta humedad relativa. Durante fines de otoño, invierno y primavera últimos, si bien inferior a la media histórica, el volumen de lluvias, la cantidad de días con lluvia y las horas de mojado foliar fueron superiores a 2013. Para algunas localidades esta diferencia fue más marcada con valores que superaron el doble de lo registrado en la pasada campaña. Por lo tanto, la floración de primavera se desarrolló bajo condiciones ambientales altamente predispuestas a las enfermedades, situación que se prolongó durante el cuaje y continúan hasta la fecha, momento en que el fruto está el pleno crecimiento.

Si consideramos el complejo de enfermedades más importantes que afectan al fruto de limón, se debe tener en cuenta que el periodo de infección es prolongado, iniciándose desde la pre-floración con las enfermedades a las que llamamos “tempranas”, como botrytis y melanosis, cuya incidencia seguramente se incrementará por la presencia de tejidos secos en el interior de las plantas como consecuencia de las fuertes heladas del 2013 y que aún no fueron removidos. 

A fines de primavera y principios de verano, se produce generalmente la infección de cancrosis, patología que tiene una variación muy marcada según las lluvias que se registren sobre todo en los meses de verano, a lo que debe sumarse el efecto negativo del granizo ocurrido en algunas zonas en noviembre, generando nuevas puertas de infección para la bacteria. Hay otras enfermedades como la mancha negra de los cítricos que requieren medidas de control químico durante todo el periodo de crecimiento del fruto, aunque su momento crítico son diciembre y enero. Todas las medidas que se realicen en campo también incidirán en las podredumbres de poscosecha, según señaló la técnica.

El manejo de estas enfermedades se basa, principalmente, en la prevención mediante la aplicación de productos cúpricos de acción fungicida y bactericida. No obstante, para el caso de mancha negra, de importancia cuarentenaria, se recomienda el uso los mismos combinados conestrobilurinas, las cuales brindan una mayor protección del cultivo frente a este patógeno. Al ser los cúpricos productos de contacto, la eficacia de los tratamientos no sólo dependerá de la correcta selección del activo y su dosis, sino también de la frecuencia y la calidad de aplicación, donde se deben ajustar los parámetros con el objetivo de lograr una buena cobertura de la planta.

“El nivel de sanidad que se alcance dependerá del manejo sanitario integral que haya recibido cada lote o finca particular desde su plantación. Este incluye, además de los controles químicos mencionados, tareas culturales dirigidas principalmente a disminuir el nivel inicial de patógeno en el campo. Entre estas, la poda de ramas secas en el interior de las plantas adultas y la remoción de los frutos viejos deben ser consideradas parte del manejo de las enfermedades”, dijo.