Tucumán más cerca de la caña transgénica

Conocer “in situ” el estado de los desarrollos sobre caña de azúcar transgénica en el noroeste argentino -como parte de un proceso de evaluación que podría conducir, a mediano plazo, a una posterior liberación comercial de ese producto- fue el eje de una reciente visita a Tucumán que realizó Lorenzo Basso, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (MinAgri).

Por una iniciativa y gestión llevada a cabo por investigadores de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), se consiguió, por un lado, que la caña de azúcar adquiera el mismo status regulatorio que el que tienen desde hace años los cultivos de granos; y además, que la misma EEAOC cuente con un espacio con voz y voto en la Comisión Nacional Asesora en Biotecnología Agropecuaria (Conabia).

Junto con Basso arribaron a la EEAOC los  miembros de la Conabia, encabezada por el Lic. Martín Lema, Director de Biotecnología del MinAgri, para sesionar por primera vez fuera de Buenos Aires.

“Es la primera vez que visito la EEAOC, una institución centenaria que todos conocemos y cuya trayectoria hemos estudiado desde la universidad. Desde el Ministerio de Agricultura apoyamos fuertemente todo lo que está haciendo la Estación, tanto en lo  relacionado con el desarrollo de caña de azúcar como en otros cultivos”, expresó Basso.

Agregó que existen grandes expectativas para lograr la desregulación de la caña transgénica y estimó un lapso de “dos años” para el posible lanzamiento comercial del producto como alimento, aunque quizás transcurra menos tiempo si se piensa en una liberación comercial restringida a un uso bioenergético-industrial. “Ahora comenzamos un estudio para analizar el eventual impacto  de esta caña transgénica al incorporarse en la producción. El hecho de que seamos, probablemente, uno de los primeros países que colocaría en el mercado una caña transgénica nos posiciona bien y nos hace retomar el liderazgo que tenía Argentina en biotecnología, proceso que venimos consolidando desde que se creó el Ministerio de Agricultura por decisión de la presidenta de la Nación”, aseveró el funcionario nacional.

Por su parte, Martín Lema sostuvo que si bien conocía a la EEAOC “a la distancia”, sabía que  el organismo tucumano es un importante desarrollador del cultivo de caña. “Ahora tuve la oportunidad de venir a conocer a campo como se trabaja y además estamos sesionando como Conabia, por primera vez, en el noroeste argentino. Ha sido ésta una sesión compartida con la Chacra Experimental Santa Rosa de Salta, y  la EEAOC de Tucumán”, explicó.

 “La Estación es -históricamente y en el presente- muy importante en la región, y un ejemplo para otras instituciones por su actividad de extensión, es decir por la capacidad de transferir a la sociedad el producto de las investigaciones y por desarrollar cultivos y metodologías de transformación. Me ha impresionado, asimismo, la belleza de los edificios de la EEAOC”, destacó Lema.

Constituida por representantes del sector público y privado involucrados en la biotecnología agropecuaria, Conabia está conformada por miembros  de organismos científicos y técnicos privados, estatales y académicos de Argentina; la secretaría ejecutiva es ejercida por la Dirección de Biotecnología, dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Entre otras funciones, los especialistas de Conabia analizan las pre-evaluaciones de solicitudes presentadas, aplicando criterios científico-técnicos, y ponen en práctica los principios que rigen el marco regulatorio. El objetivo de esta evaluación es garantizar la bioseguridad del agroecosistema. “Desde  2012 se modificó la composición de la Conabia para agregar más instituciones del interior, incluyendo a la EEAOC; y este año, cada tanto, empezamos a desarrollar nuestras sesiones fuera de Buenos Aires, con el propósito de facilitar la participación de miembros del interior y conocer en profundidad el trabajo que realizan en sus respectivos lugares”, remarcó el especialista.

Lema señaló que hay varios países que tienen desarrollos experimentales en caña de azúcar genéticamente modificada, y mencionó a Brasil, Indonesia, Australia y Argentina. “Son distintas versiones y cualquiera de ellos podría ser el primero en autorizar una caña de azúcar modificada, porque todos están cerca de lograrlo; el tiempo dirá quién lo hace primero”, manifestó.

Al evaluar los productos, lo primero que Conabia considera es que la experimentación se realice en condiciones confinadas, es decir, que el producto no pueda liberarse o escaparse al medio ambiente mientras se desarrollan las pruebas. Una vez que se ha reunido suficiente información, la Conabia verifica que el producto sea inocuo.

“La EEAOC y la Chacra Santa Rosa -únicas instituciones de Argentina que trabajan en transgénesis de caña - llevan diez años de ensayos y experimentación y han acumulado una cantidad muy importante de información sobre la eficacia y la seguridad de los productos. Es un proceso de ida y vuelta, por lo que no se puede hablar de cuánto tiempo puede llevar esta etapa, pero uno o dos años es un estimativo razonable. En similares circunstancias están en Brasil e Indonesia”, señaló por su parte el Dr. Atilio Pedro Castagnaro, Jefe de la Sección Biotecnología de la EEAOC, que conduce el desarrollo del producto.

La importancia de caña transgénica para nuestra provincia

Juan José Budeguer, presidente del Directorio de la EEAOC, recalcó por su lado que para Tucumán y el norte del país, la variedad de caña de azúcar transgénica con tolerancia a herbicidas será beneficiosa: “Que la caña transgénica sea autorizada no significa que todos las dificultades del sector desaparecerán, pero si facilitará, por caso, el control de las malezas, problema que afecta a muchos cañaverales (aunque menos si se rota con soja). Existirá asimismo la posibilidad de ir incorporando otros genes, como uno que proteja la caña contra la Diatraea, insecto que ocasiona muchos inconvenientes al quitar un porcentaje importante de azúcar, estimado entre un 5 y 10 por ciento”, especificó Budeguer.

En estado de larva, la Diatraea hace galerías en los tallos de la caña, primero en los nudos y luego en los entrenudos; cuando ataca en estado de germinación produce el “síntoma de corazones muertos”, por la muerte de las hojas del cogollo en desarrollo.