Plagas en las etapas iniciales de la soja. Estar atento y monitorear los lotes

El inicio de una nueva campaña sojera, obliga a prestar especial atención sobre aquellas plagas que ocurren en las etapas iniciales del cultivo. Por ello, Técnicos de la Sección Zoología Agrícola de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), analizaron la situación actual de estas problemáticas, poniendo énfasis en el picudo negro, Rhyssomatus subtilis, y el complejo de orugas.

El picudo negro es una plaga que actualmente está distribuida en toda el área sojera del NOA, desde el norte de Salta, hasta el sudeste de Catamarca. Para esta campaña, en general se observó menores cantidades R. subtilis en suelo, en comparación a lo registrado en campañas pasadas. Esta situación puede reflejarse en una baja incidencia del picudo negro sobre las fases iniciales de la soja. Desde la EEAOC se está trabajando, en forma conjunta con productores de la región NOA, en el seguimiento de la dinámica de emergencia de este picudo desde el suelo en zonas productoras de las provincias de Tucumán, Salta y el oeste de Santiago del Estero. Esta información se actualiza semanalmente y está disponible en: http://www.eeaoc.org.ar/contenidos/698/Fitosanitarias.html

Sobre el complejo de orugas se debe mencionar que las lluvias ocurridas entre los meses de octubre y noviembre favorecieron el desarrollo de numerosas malezas y plantas “guachas” de cultivos como el garbanzo, que actuaron de hospederos de orugas, tales como el complejo de Spodoptera y la oruga bolillera (Helicoverpa spp).

El complejo de Spodoptera se caracteriza por estar representado por especies que no son blanco de la tecnología Intacta, siendo las más frecuentes en soja S. cosmiodes, comúnmente vinculada a hospederos como el yuyo colorado, cardo y otras latifoliadas, y S. frugiperda, oruga asociada a malezas del tipo gramíneas. Los daños causados por estas especies pueden determinar una reducción del stand de plantas, por la presencia de larvas grandes en la emergencia de la soja, o bien producir defoliaciones intensas en estados tempranos del cultivo. Se recomienda realizar monitoreos frecuentes de estas plagas en lotes de soja, aunque se traten de variedades con la tecnología Intacta. Tener en cuenta que, por las características biológicas de estas especies, los ataques suelen iniciarse en forma de “rodales”, no encontrándose de manera generalizada en todo el lote. Por ello la importancia de la distribución de los puntos de monitoreo para detectar tempranamente a estas orugas. Desde la EEAOC se confeccionó una ficha técnica referida al complejo de especies del género Spodoptera. En esta ficha se abordaron aspectos referidos a la biología, daños, manejo y características para la diferenciación de las orugas de este género, disponible en la página web (http://www.eeaoc.org.ar/publicaciones/categoria/14/921/AA-39-3-08.html)

La oruga bolillera (Helicoverpa spp), es una plaga controlada eficazmente por la soja Intacta. Por lo tanto, su ocurrencia se observa en lotes de soja sin esta tecnología, destacándose su incidencia en variedades de grupos de madurez cortos y sembrados en forma temprana. El correcto monitoreo de la oruga bolillera es un aspecto clave para su manejo efectivo. Dicha tarea debe focalizarse en la observación de posturas (huevos individuales) y pequeñas orugas ubicadas en los brotes, protegidas en el interior de los trifolios aún sin desplegar. En dicha fase, estas pequeñas orugas causan una leve defoliación de los foliolos; al avanzar en su desarrollo, las orugas grandes (mayores a 1,5 cm de longitud) dañan el brote apical produciendo una modificación de la estructura de las plantas, que puede repercutir negativamente sobre el rendimiento de la soja. En etapas vegetativas comprendidas entre V2 y V5, niveles de 1 a 3 orugas de bolillera por metro lineal determinarían la adoptar una medida para su control, siendo el valor más bajo el que debe considerarse cuando el cultivo está atravesando situaciones de estrés que no permiten su normal desarrollo. Otro aspecto a tener en cuenta es la persistencia de la alternativa química empleada, ya que las nuevas infestaciones de la plaga ocurren sobre brotes tiernos de las plantas, situación que compromete el período de protección brindado por los insecticidas.