Expertos de Florida, EEUU, recomiendan no minimizar la gravedad de la amenaza del HLB

Fuente:  La Gaceta
Sabado 03 de Junio de 2017
El doctor Stephen Futch advirtió sobre la necesidad de que el Estado y el sector privado se involucren en la prevención de la enfermedad.
Alrededor de 180 productores, técnicos y asesores del sector citrícola, participaron la semana pasada de una charla sobre HLB, que contó con la disertación de dos especialistas del Centro de Investigación de Citrus de Lake Alfred, Florida, Estados Unidos. El encuentro, organizado por el Programa Citrus de Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), se realizó en los salones de la Sociedad Rural de Tucumán.
La apertura del evento estuvo a cargo del ingeniero Hernán Salas, coordinador del Programa Citrus de la Eeaoc y de la ingeniera Beatriz Stein, responsable del Centro de Saneamiento de Citrus de la institución.
“Queremos llegar al sector citrícola para informar sobre este grave problema que afecta a la citricultura a nivel mundial como es el HLB. Tenemos el honor de escuchar las lecciones aprendidas de dos especialistas de la Universidad de Florida, que mantienen un contacto permanente con los productores y trabajan en todo lo relativo a la economía de la citricultura, teniendo en cuenta el grave perjuicio que la enfermedad está causando actualmente en esa región”, manifestó el ingeniero Salas durante el inicio de la Jornada.
Florida lleva más de 10 años conviviendo con el HLB y la situación actual allí es muy grave. Casi todas las plantaciones están afectadas, los costos de producción se han triplicado y la producción se ha reducido en, aproximadamente, un 50%.
Los estudios muestran que la enfermedad fue avanzando año tras año, hasta llegar en poco tiempo a cubrir todo el Estado.
Tratan de mitigar los impactos mediante un manejo diferente del cultivo cítrico, en base a manejos de fertilización, control del vector y un proceso de certificación de plantas.
La industria de esa región está realizando grandes inversiones en desarrollos tecnológicos, con la esperanza de que la solución llegue por la vía de las variedades resistentes que puedan lograrse con la biotecnología, aun sin tener certeza de la aceptación de las mismas por parte de los mercados.
El doctor Stephen Futch, PhD de la Agencia de Extensión de la Universidad de Florida, dio inicio a su charla advirtiendo sobre la importancia de efectuar acciones tendientes a la prevención del HLB y relató cómo fue el impacto de la enfermedad en la citricultura de Florida. “Les voy a contar lo que hemos aprendido sobre el HLB, con la idea de puntualizar en los errores cometidos para que ustedes no repitan los mismos”, subrayó el experto.
El especialista expresó que, si bien la primera detección de Diaphorina citri ocurrió en el año 1998, la enfermedad se detectó por primera vez en el año 2005.
“Durante un período de siete años tuvimos la presencia de psílidos (vector de la enfermedad), logrando una gran dispersión de los mismos sin despertar ninguna preocupación en el sector productivo, antes de la primera detección de HLB. Como consecuencia, tenemos un 40% de disminución en la superficie de citrus y un 74% de merma en la producción de naranjas. Esto último provocado por la afectación del sistema radicular y el declinamiento de los árboles. En síntesis, casi todas las quintas tienen árboles infectados con HLB y muchos productores tienen cerca del 100% de los árboles con registros positivos para HLB”, puntualizó el profesional.
Entre las graves fallas cometidas en el accionar de los productores de Florida, Futch remarcó que desde 2006 a 2010, la mayoría de los productores negaron la seriedad del problema y tardaron en desarrollar un programa efectivo de control del psílido.
“Muchos se volvieron ‘malos vecinos’, y no se debe subestimar el impacto de las propiedades vecinas, ya que lo que su vecino haga o no, afectará su probabilidad de éxito”, ponderó el profesional.
Posteriormente, en el período 2008-2012, los grandes productores desarrollaron programas de inspección y erradicación; no obstante, según Futch, “probablemente haya sido muy tarde”.
Recomendaciones
El especialista destacó la importancia de realizar monitoreos que ayudarán a adelantarse al problema. “Ignorar el HLB y/o no monitorear, solo logrará que el problema sea mayor en el futuro”, aseguró.
En este sentido recomendó:
* El método de monitoreo está en función del tamaño del árbol: en plantas jóvenes se puede realizar a pie; en árboles medianos con vehículos pequeños, y en árboles altos usar plataformas pues los síntomas son más visibles desde mayor altura.
* Realizar al menos cuatro monitoreos por año; a mayor frecuencia es mejor. Un monitoreo es efectivo solo en un 50-70%, por lo que es esencial realizar múltiples al año.
* Efectuar los mismos con mayor intensidad en otoño-invierno, ya que los síntomas son más visibles y van disminuyendo con las temperaturas altas del verano. Las inspecciones se hacen más difíciles cuando los árboles están en brotación, especialmente en primavera. Por lo tanto, en brotación hay que observar el interior de la copa para encontrar síntomas.
* En áreas con HLB, se recomiendan inspecciones más frecuentes y monitoreos agresivos para encontrar y eliminar los psílidos.
* Recuerde: cuando ocurren niveles altos de infección nunca puede volverse a niveles bajos, a menos que se eliminen árboles de áreas muy grandes.
* El control del psílido en grandes superficies puede efectuarse con avión, aunque pareciera que no es tan efectivo como las aplicaciones terrestres.
Otras prácticas recomendadas por el profesional son la utilización de yema saneada y árboles certificados producidos bajo cubierta.
En árboles jóvenes, la utilización de insecticidas sistémicos aplicados al suelo a intervalos de seis semanas junto con aplicaciones foliares.
“Hay que tener en cuenta los hospederos alternativos -Orange jessamine (Murraya paniculata) y Orange boxwood (Severinia buxifolia)- y en el caso de Tucumán, el naranjo agrio que está presente en todas las calles” recalcó.
Una salida
La solución a futuro es la obtención de variedades y portainjertos resistentes a esta enfermedad.
Sostuvo también tener en cuenta el grado de incidencia del HLB en copas y portainjertos.
“Algunos portainjertos muestran menor incidencia de HLB, pero no son tolerantes. Por ejemplo citrumelo Swingle y mandarina Murcott son muy susceptibles al HLB”, recalcó el experto, al tiempo que indicó que existe una guía de selección de portainjertos que puede consultarse en el link de la página de la universidad de Florida http://www.crec.ifas.ufl.edu/extension/citrus_rootstock/templates/guide/.
Números en rojo
Por su parte, el doctor en economía Ariel Singerman, mostró el impacto que generó esta enfermedad, a nivel económico, en la producción cítrica de esa región. En resumen puntualizó que:
* En promedio, el 90% de la superficie está infectada con HLB, pero hay diferencias regionales.
* La producción de cítricos en Florida cayó un 74% desde 2003/04.
* El costo de producción por caja se elevó en un 250%, mientras que los precios solo se incrementaron en un 200%.
* Hay evidencia que si el manejo de insectos se realiza en áreas colectivas y en forma conjunta entre los productores, los controles serán más eficaces contra el HLB.

Se destaca que el fuerte impacto económico del HLB en la producción cítrica de Florida fue analizado en detalle en el Panorama de LA GACETA Rural publicado el 20 de mayo de 2017.