William Cross, un pionero de la alconafta

Fuente: La Gaceta
Martes14 de Marzo de 2017
 
Los biocombustibles tienen una larga historia en nuestra provincia. La Estación Experimental Obispo Colombres hacia 1922 ya hablaba de las potencialidades del alcohol como combustible. Unos años más tarde, hacia 1928 se produjo el primer ensayo al utilizarse una mezcla de 15% de petróleo crudo, 5% de metileno y 80% de alcohol que se denominó “combustible Giacosa” en honor a su inventor, Luis Giacosa. Los estudios realizados desde la Experimental fueron claves, y su director hacia 1931, el doctor William Ernests Cross, fue su gran impulsor, además de ser uno de los pioneros en la promoción de los combustibles alternativos en nuestro país.

En una serie de artículos nuestro diario presentó su trabajo de investigación dado el vivo interés que ha despertado actualmente en la república el carburante nacional y que tras un trabajo intenso amplió sus investigaciones de años anteriores en referencia al alcohol. Cross destacaba: en el año 1920 publiqué una monografía titulada “Alcohol industrial” en la cual traté sobre las importantes posibilidades que tiene el alcohol como combustible para motores a explosión, y de la necesidad de modificar el régimen nacional de desnaturalización de los alcoholes a fin de permitir que este nuevo combustible hiciera competencia a los productos del petróleo. Además recordó que en 1926 había presentado un estudio detallado de esta aplicación del alcohol como combustible para automóviles y máquinas de combustión interna. Allí mismo destacaba que para subsanar los problemas del arranque en frío se debía utilizar una mezcla de alcohol con combustibles volátiles, con éter por una parte y nafta por otro. También explicó que la mezcla entre alcohol y nafta resulta satisfactoria cuando se usa alcohol anhidro, o sea absoluto y describió varios nuevos procedimientos industriales para obtener este alcohol económicamente en escala industrial.

Grandes progresos

El especialista consideró, hacia 1931, que se habían producido grandes progresos en el uso de este combustible como sustituto de la nafta.

Cabe destacar en este momento del relato que pese al énfasis puesto por Cross hubo que esperar muchos años para que nuestro país incorporara la “alconafta”. Allá por la década de 1970 el ingeniero mecánico Eduardo Vallejo retomó las ideas de Cross sobre la necesidad de buscar sustitutos para los combustibles fósiles.

Hacia 1978 se relanzó la idea de adicionar etanol a las naftas a través del “Plan Alconafta” y tres años después se vendía ya al público una mezcla con el 15% de alcohol. Hacia 1987 se expendía en 12 provincias pero distintas situaciones hicieron que poco después se dejara de comercializar. Cabe destacar que en 1942 el gobernador Miguel Critto utilizó un vehículo accionado con un combustible que tenía 30% de alcohol desnaturalizado y el 70% de nafta.

Cross, que nació en la ciudad inglesa de Leeds el 24 de agosto de 1887, llegó a Tucumán en 1914 para asumir el cargo de jefe de la Sección Química de la Experimental, de la que fue director desde 1916 hasta 1946.

El informe de 1931

Volviendo a su estudio allí se repasan trabajos de investigación de diversas partes del mundo sobre el uso de la mezcla en automóviles. Allí se expresa que desde Estados Unidos se señalaba: La alta comprensión no es necesaria para el empleo del alcohol en los motores y Cross expresa que el alcohol admite pero no exige comprensiones más altas que la nafta. Además aseguraba que los autos de la época podían funcionar con alcohol y “como importante ventaja el motor nunca golpea. El especialista inglés manifestó entre sus conclusiones: evita la formación de depósitos de carbón, el motor se calienta menos, mayor economía de aceite, desarrolla más fuerza lo que se nota más al subir pendientes fuertes y arrastrando cargas muy pesadas, mayor número de kilómetros por litro de combustible y menos trastornos producidos por el agua.

Por aquellos años los países europeos estaban trabajando también en el uso de biocombustibles. Y Cross destacaba en su informe el caso de una empresa alemana, donde el Estado tenía el monopolio alcoholero. Se usaba “monopolín”, tal era el nombre de la mezcla que se vendía allí desde 1924 para sus 500 ómnibus, 100 camiones y 34 automóviles de pasajeros. La mezcla era de 70 a 30. Se destacaba la ausencia de golpeteo y menor corrosión en los motores. También hacia referencia a los desarrollos en Brasil, donde se probaron varias mezclas que llevaban el nombre de “azulina”, con un 95% de alcohol que se empleó en los trenes suburbanos del Ferrocarril Central de ese país. Los ensayos se realizaron en la línea que unía Río de Janeiro y San Pablo. También destacaba los ensayos realizados en Australia con varios vehículos provistos de nafta y de mezcla con alcohol sin que los conductores lo supieran. Se habían efectuado en los mismo caminos y sin modificaciones en los autos. Quedaron en mejor posición los que andaban con la mezcla.

Conclusión

Como conclusión Cross expresaba: “por los resultados obtenidos en la práctica de los últimos años se ha llegado a la conclusión de que el alcohol debe ser considerado no tanto como sustituto de la nafta sino como un ingrediente de un combustible superior. Pues las mezclas empleadas como combustible para automóvil han dado resultados definitivamente superiores a los de la mejor gasolina producida”.