El objetivo debería ser producir trigo de excelencia

Fuente: La Gaceta
Sabdo 04 de Febrero de 2017
 
Gamboa (EEAOC) dijo que la cosecha se realizó con muchas diferencias entre los lotes y las zonas. Los perfiles
El ingeniero agrónomo Daniel Gamboa, responsable del Proyecto Trigo y Maíz del Programa Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán, analizó para LA GACETA Rural cómo se desarrolló la campaña de trigo 2016 en Tucumán y la influencia que tuvieron las precipitaciones, las enfermedades y las temperaturas durante la cosecha y la calidad final del grano recogido. Presentamos una reseña con sus principales conceptos sobre dichos ítems.

Campaña: la cosecha se desarrolló con marcadas diferencias entre regiones, e incluso dentro de una misma zona. Las lluvias tardías demoraron la cosecha de soja (oleaginosa), que obligó a retrasar la siembra de trigo (cereal), por lo que las tareas de esparcir en los campos la semilla del cereal se realizaron bastante tarde en el tiempo. Pero los productores igualmente sembraron, a pesar de que las fechas fueron tardías.

Lluvias: la cosecha en la zona productiva del sur tucumano fue muy complicada, porque hubo una lluvia de unos 90 mm (fines de octubre y principios de noviembre) que no benefició a las variedades tardías; en general, cualquier temporal de lluvia siempre afecta la calidad en esa zona. Por ello, en esos campos se obtuvieron granos lavados y algunos brotados, pero con daños de escasa magnitud.

Humedad: los perfiles de humedad de los suelos mostraron una distribución muy irregular en los campos sembrados en Tucumán. Por ello, los arranques de cosecha fueron muy desparejos entre las zonas analizadas. Y como siempre, la cantidad de agua en el subsuelo (perfil de humedad) condicionó el rinde final del grano cosechado.

Variedades: la siembra incluyó material genético de ciclos largos (CL), cortos (CC) e intermedios (CI). Los granos CL sólo pudieron utilizarse al principio, nada más, porque se acortaron las fechas límites finales para poder sembrar, por lo que la mayoría de los agricultores se inclinaron por los granos CC.

Enfermedades: mientras que la campaña 2015 se caracterizó por sufrir una fuerte presión de plagas, en esta campaña los ataques fueron más leves. Se destacó la presión del “tizón de la hoja”.

Temperaturas: los altos registros térmicos no fueron buenos para el trigo. En septiembre hubo algo de frío, que puede haber llegado a afectar algunos lotes, pero no pudimos verificar. Entendemos que esa incidencia tuvo un bajo impacto porcentual.

Rindes: como resultado de que los perfiles de humedad no eran los más aptos en los momentos más necesarios, los rendimientos en los campos fueron también muy irregulares. Los rindes oscilaron entre 500 y 2.500 kg/ha.

Superficie cubierta: en la campaña triguera 2016, en Tucumán, se sembró un 16% más que en 2015, totalizando 140.000 hectáreas (ha), aproximadamente.

El productor triguero, en 2015, tuvo muy enmalezados sus campos. Por eso, muchos decidieron encarar la campaña 2016 trabajando sobre lotes limpios para llegar con las mejores condiciones a la soja 2016/2017 (actual), mejorando los barbechos, y así gastar menos capital en herbicidas en el trigo 2016.

Balance final: quedaron muy pocos lotes sin cosechar; tal vez algunos en el sur productivo tucumano, con muy poco grano para cosechar.

La rentabilidad para el triguero fue un poco mejor en esta campaña terminada, porque se redujeron a cero (0%) las retenciones. Pero de cualquier manera, los productos comentaron que, en el balance financiero, no fue un gran negocio.

Recomendación final: tratar siempre de hacer trigo de calidad, con un aceptable nivel de gluten, suficiente para que los molinos locales compren el trigo tucumano y se beneficien todos los factores que integran la cadena del trigo.