Una hazaña que terminó en victoria

Fuente: EEAOC publicada en La Gaceta
Sabado 24 de Diciembre de 2016


La reapertura del mercado estadounidense ha generado una gran expectativa en el sector citrícola y en el público.

El anuncio del gobernador, Juan Manzur, sobre la reapertura del mercado de Estados Unidos a los limones tucumanos y la firma del convenio entre Asociación Tucumana de Citrus y el gobierno provincial para cuidar de que el HLB no ingrese a la provincia, generaron en el sector citrícola en particular y en el público en general, enormes expectativas.

Lograr esto no fue fácil; se realizaron innumerables trabajos y se invirtió muchísimo tiempo en estudio e investigación para lograr estos importantísimos pasos.

Es por ello que parece importante realizar un breve repaso de las gestiones para exportar limones del NOA a los EEUU.

Argentina es el principal productor mundial de limones y la provincia de Tucumán es responsable del 85% de la producción nacional, con 1,3 millones de toneladas distribuidas en 40.000 hectáreas. El 70% se destina a la industria donde es transformado en jugo concentrado, aceite esencial y cáscara y pulpa deshidratada, productos que se exportan en su totalidad. El 30% restante se comercializa como fruta fresca, destinándose 270.000 toneladas a la exportación y el resto, al mercado local, según explica Hernán Salas, Coordinador del Programa Citrus de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC).

El mercado mundial

El estado de California (en Estados Unidos), es el mayor productor de limón de ese país, con un volumen de 850.000 toneladas (el 96% del total de la producción), entre los meses de noviembre y mayo, siendo muy significativos los volúmenes de exportación. Sin embargo, entre junio y octubre no tienen producción local por lo que recurren a los mercados de México y Chile para abastecerse. Con este análisis, el sector citrícola local dispondría de una excelente oportunidad para comercializar parte de su producción entre los meses de junio y septiembre, coincidente con la época de cosecha de mayor volumen de nuestra región.

Salas informó que en el año 1993, se iniciaron las gestiones para intentar abrir el mercado americano. Fueron años de mucha investigación dirigidos a superar los obstáculos sanitarios que imponía Estados Unidos. Como el NOA era libre de cancrosis en ese momento, las únicas enfermedades consideradas fueron la sarna del naranjo dulce y la mancha negra, ambas de origen fúngico. A través de un trabajo realizado entre el Senasa, la ATC y Afinoa y por diferentes Instituciones técnicas, entre las cuales figura la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) como un importante protagonista, se pudo arribar a la presentación de un sistema de mitigación de riesgo (SMR) que garantizara la inocuidad o ausencia de estas enfermedades en la fruta a exportar mediante el uso de herramientas preventivas, como los tratamientos químicos con fungicidas cúpricos durante el proceso productivo y otras tareas culturales, como ser la limpieza de las quintas para la eliminación de hojas y ramas secas de las plantas, potenciales fuentes de inóculo.

Finalmente, el 15 de junio de 2000 y luego de siste años de gestión, la Argentina fue autorizada a exportar limones frescos hacia los Estados Unidos. El primer año (2000), con 7.400 toneladas exportadas mientras que en la segunda campaña (2001) fueron 18.000 toneladas. Sin embargo, productores de limones del Estado de California presentaron una demanda judicial contra el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA) por haber autorizado dicha importación. 

El juez del distrito Este de California estuvo de acuerdo con la posición de los productores y suspendió el comercio de limones en agosto de 2001, después de haber sido otorgado el permiso de importación. Tan solo 13 meses duró el sueño exportador del sector citrícola a los Estados Unidos. A pesar de que luego el USDA/APHIS saliera airoso en este juicio frente a los productores californianos, la prohibición no pudo ser revertida porque en 2001 ya se había detectado la cancrosis en el NOA, una de las enfermedades cuarentenarias más importantes y ausente en la región hasta ese momento.

El derrotero

A partir de 2005, según Salas, se iniciaron nuevamente las gestiones oficiales para lograr el reingreso del limón a EEUU Las exigencias sanitarias se modificaron parcialmente. Como en Estados Unidos ya se habían detectado la mancha negra y la cancrosis a nivel de enfermedades, a la sarna del naranjo dulce se le sumó la Clorosis Variegada de los Cítricos (CVC), provocada por una bacteria. 

Antecedentes bibliográficos reportaron la transmisión de la bacteria causante de CVC a partir de semillas en naranjos infectados por la enfermedad. Para limoneros se conjeturaba sobre la posibilidad de transmisión de la bacteria por semillas ya que había reportes poco precisos sobre presencia de la bacteria en plantas, pero sin causar síntomas de la enfermedad. 

La EEAOC, a través de Beatriz Stein y con el apoyo de la ATC realizó los estudios en forma conjunta con Rui Leite del IAPAR en Brasil y se demostró que el limonero no es un hospedero natural de la bacteria causante de CVC y que la transmisión de la enfermedad no se realiza por semillas de naranjos y limoneros. Paralelamente a estos estudios, el Senasa realizó un monitoreo de CVC en el país en distintas especies cítricas. 

Para el NOA, con el apoyo de Afinoa, se analizaron con resultado negativo más de 6.400 muestras en los laboratorios de Fitopatología de la EEAOC dirigido por Gabriela Fogliata. Todos estos resultados obtenidos contribuyeron significativamente a destrabar técnicamente uno de los principales obstáculos que se presentaban para el reingreso del limón a Estados Unidos.