Cómo inciden las variedades y la fecha de siembra

Fuente: La Gaceta
Sabado 17 de Diciembre de 2016

 
Mario Devani (EEAOC) analiza los aspectos que el productor debe tener en cuenta al momento de ingresar a su campo.
La Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de Tucumán de manera permanente asesora a los productores de soja sobre qué variedades y fechas de siembra deben tener en cuenta al momento de decidir la siembra de soja, pero la mayoría de las veces para poder cumplir con esas recomendaciones va de la mano cómo se van presentando las condiciones climáticas. Por suerte, este año las lluvias empezaron a darse en tiempo y forma, y por ello, muchas de las recomendaciones que se dan desde la Sección Granos pueden ser aplicadas”, comentó el ingeniero Mario Devani, coordinador del Programa Granos de la EEAOC.

A raíz de todo esto y con una generalización de las lluvias en casi todas las zonas productoras de grano de Tucumán, se logró lanzar una campaña de inicio de siembra de soja muy buena, lográndose actualmente un avance de un poco más del 30% y con una buena calidad de siembra, en general.

Los productores, en principio, realizaron los análisis de semillas correspondientes para conocer cuál era el estado de calidad y sanidad de su semilla y, en algunos casos, se rechequearon esas calidades antes de sembrar.

Por suerte, con un comportamiento climático adecuado los productores pudieron realizar las laborares de aplicación de herbicidas adecuados, por lo que el arranque de los nacimientos son buenos y sin competencia por parte de las malezas.

Esto, por suerte, se está dando en la generalidad de los casos en los cuales el productor pudo realizar estas labores.

Además, “se suma a que muchos de los lotes de soja que se sembraron o se están sembrando provienen de trigo, por lo que el lote está también limpio, lo que simplifica las cosas”, observó.

Más rotación

Por otro lado, es importante comentar que este año se está verificando una toma de conciencia por parte del hombre de campo de “poder llevar adelante una adecuada rotación de cultivos”, y hoy “se está viendo que muchos están llegando a porcentaje del 30% de rotación, un buen número, pero siempre es mejor poder aumentar ese valor por los beneficios que trae esta práctica”.

El uso de preemergentes anticipados está siendo una constante, por lo que se puede decir que las cosas se vienen haciendo como técnicamente corresponde.

Igualmente, “el productor debe seguir el proceso y chequear qué malezas continúan apareciendo, sobre todo si son gramíneas”, utilizando los productos que técnicamente corresponden.

Con respeto a las plagas, “hay que tener mucho cuidado y estar preparados para saber cómo se vienen presentando el “picudo” y las “orugas bolilleras”, por lo que el adecuado manejo de los “cultivos Bt” y el uso correcto de curasemillas lograrán aportar gran parte de las soluciones”, dijo.

A medida que el cultivo va avanzando, se debe ser muy preciso en su seguimiento y cumplir con un adecuado monitoreo para evitar que las plagas escapen o aparezcan otras posteriores como las orugas desfoliadoras.

Cultivares

En cuanto a la elección del cultivar, la Eeaoc recomendó el uso en un mayor porcentaje de grupos de maduración (GM) cortos con buenas precipitaciones que, además de un alto potencial de rendimiento, permiten instalar un cultivo de invierno con buenas perspectivas de producción. En cambio, en zonas subhúmedas, secas ó semiáridas, los materiales más estables son los GM más largos. Las posibilidades de grupos cortos para estas zonas, se reducen a lotes de muy buena calidad, y/o con antecesor maíz. En general, en este tipo de zonas, las fechas de siembra más estables son a partir de la segunda década de diciembre, luego de que los suelos acumularon agua en el perfil.

En el caso de uso de cultivares con tecnología Intacta (resistente a glifosato y orugas), cuya superficie se incrementó notablemente en esta última campaña, es recomendable el uso de refugios con variedades RR1 (solamente resistentes a glifosato), en un 20% del área sembrada, y con un diseño variado, en donde la soja Intacta no se aleje más de 1.200 m de la RR1.

La densidad de siembra es una variable que interactúa con otras como ser grupos de madurez, variedad, espaciamiento, calidad ambiental, fechas de siembra, etc., por este motivo es fundamental su ajuste en función de cada situación en particular. En líneas generales se recomienda para siembras en fechas óptimas y con materiales de ciclos cortos entre 320-340 mil plantas/hectárea y para los ciclos largos 220-240 mil plantas/hectárea.

Por último, en relación a la distribución de las plantas, se sugiere ajustar la uniformidad de siembra. Ya que si bien la soja (a diferencia del maíz) tiene una alta capacidad de compensación y puede alcanzar buenos rendimientos con huecos de hasta 35-40 cm, lograr una distribución uniforme de plantas posibilitará al cultivo un cierre parejo y una mejor competencia con la maleza. Caso contrario, en estos huecos aparecerán tardíamente malezas que tal vez no quiten demasiado rendimiento a los cultivos, pero estén incrementando el banco de semillas y dificultando la trilla.