Se diseñan los protocolos para sistemas de mitigación de riesgos

Fuente: EEAOC publicada en La Gaceta
Sabado 08 de Octubre de 2016

La Sección Fitopatología cumple un rol estratégico para conquistar mercados.

En lo que respecta a enfermedades, en la citricultura de nuestra región se encuentran presente algunas enfermedades cuarentenarias que, normalmente, constituyen un problema para el ingreso a los mercados, dijo Gabriela Fogliata, integrante de la Sección Fitopatología. Como ejemplo se puede citar a la ‘mancha negra’ y la ‘cancrosis’. Ambas enfermedades fueron detectadas por técnicos de la EEAOC en las décadas del ‘80 y del ‘90, respectivamente. A partir de allí, se iniciaron las líneas de investigación para los estudios bioecológicos, la diagnosis y el manejo a campo y en empaques de las mismas. Estos estudios son los que permitieron obtener información calificada, que posteriormente fue utilizada para la elaboración de protocolos o propuestas para los sistemas de mitigación de riesgos, que permitieron la apertura o el mantenimiento de los mercados compradores. 

Durante los años 2000 y 2001, la EEAOC participó en la inspección y análisis de frutas cítricas para cumplimentar uno de los requisitos para exportar a los EEUU, dentro del Sistema de Medidas de Mitigación del Riesgo para Mancha Negra y Sarna de los Cítricos para certificación de lotes de limón, naranja y pomelo del NOA, libres de ‘mancha negra’ y ‘sarna del naranjo dulce’ con destino a EEUU.

Desde 2004, y hasta la fecha, “el laboratorio de la Sección Fitopatología es Laboratorio Reconocido de la Red Senasa para diagnóstico de ‘cancrosis’, ‘mancha negra’ y HLB”, aportando el servicio de diagnóstico y apoyo técnico al Senasa para temas relacionados con la comercialización de fruta fresca a países con restricciones cuarentenarias, realizando los diagnósticos moleculares incluidos en los protocolos internacionales de la European and Mediterranean Plant Protection Organization (EPPO).

En las negociaciones por la reapertura del mercado americano, la “clorosis variegada de los cítricos (CVC)” tuvo un peso muy importante. Antecedentes bibliográficos reportaban la transmisión de la bacteria causante de CVC a partir de semillas en naranjos infectados por la enfermedad. Para limoneros se conjeturaba sobre la posibilidad de transmisión de la bacteria por semillas, ya que había reportes poco precisos sobre presencia de la bacteria en plantas, pero sin causar síntomas de la enfermedad. 

La EEAOC, a través de la ingeniera Beatriz Stein, y con el apoyo de la ATC, realizó los estudios en forma conjunta con el doctor Rui Leite del IAPAR, en Brasil, y se demostró que “el limonero no es un hospedero natural de la bacteria causante de CVC, y que la transmisión de la enfermedad no se realiza por semillas de naranjos y limoneros”. Paralelamente a estos estudios, el Senasa realizó un monitoreo de CVC en el país en distintas especies cítricas. 

Para el NOA, se analizaron con resultado negativo más de 6.400 muestras en los laboratorios de Fitopatología de la EEAOC. Todos estos resultados obtenidos contribuyeron, significativamente, a destrabar técnicamente uno de los principales obstáculos que se presentaban para el reingreso del limón a los Estados Unidos.