Desde Tucumán se exportan limones de calidad, pero no se pierde de vista la amenaza del HLB

Fuente: La Gaceta
Sabado 20 de Agosto de 2016
 
La campaña ya avanzó un 80%. Se apuesta a comercializar sólo fruta de excelencia. La lucha contra una enfermedad destructiva.

Cuando ya se avanzó casi un 80% de la cosecha de limones para exportación en Tucumán, la calidad y la sanidad de la fruta que está llegando a los mercados internacionales es muy buena, y para que esto suceda los productores hacen un trabajo minucioso de cuidar sus plantaciones, además de que los controles que realizamos desde el Senasa están dando buenos resultados, dijo el coordinador temático de Protección Vegetal de la regional NOA Sur del Senasa, Rafael Rodríguez Prados.

La cantidad de horas de inspectores que se llevan trabajando hasta el momento es mayor que las que se realizaron a igual fecha del año pasado, debido, principalmente, al hecho de cuidar que la fruta que sale a los puertos sea de la mejor sanidad posible, observó.

Es por ello que, en general, “las interdicciones en empaque y puertos aumentaron, para evitar que estas detecciones se hagan en los mercados de destino. Lo cierto es que debemos seguir con esta presión de control para que la fruta que salga hacia los mercados internacionales sea de excelencia”, añadió.

“En números podemos decir que al 17 de agosto se exportó a los mercados internacionales, en total de fruta fresca cítrica, unas 305.403 toneladas, de las cuales fueron 206.244 fueron a la Unión Europea (UE) y el resto, a otros países. De estos valores el 77,3% (236.657 toneladas) es limón.

La chicharrita

Por otro lado, y debido a la preocupación que sigue generando entre los citricultores tucumanos y de la región la aparición del HLB en Misiones, el funcionario del Senasa realizó un pormenorizado historial de lo que sucede con esta enfermedad y qué es lo que debemos hacer para que no desembarque en la región, con las graves consecuencias que eso acarrearía para la citricultura.

Rodríguez Prados, explicó que el HLB es una enfermedad mortal que ataca los cítricos, y refirió los alcances del programa de prevención vigente y la importancia de la producción cítrica para la provincia y el país.

El HLB es transmitido por la Diaphorina citri, una pequeña chicharrita muy difícil de detectar a simple vista. La única forma de evitar que la plaga se establezca en la Argentina es previniendo, por lo cual la comunicación y difusión adquiere una relevancia central.

“La forma de transmitir el HLB es por esta ‘chicharrita’ o por contacto directo. Tenemos la ventaja en Tucumán de que no contamos ni con la enfermedad ni con el psílido. Por eso, uno de nuestros objetivos es evitar el ingreso de frutos de otras provincias donde esté presente la chicharrita”, dijo Rodríguez Prados.

“Es una enfermedad endémica en algunas zonas de Asia. Hace 10 años llegó a América, a Estados Unidos y al Caribe y luego a Brasil y a Paraguay. “Y ahora está en dos localidades de Misiones, donde se está ejecutando un plan de contingencia para evitar su dispersión”, puntualizó.

Los efectos

Carlos Grignola, director regional del Senasa NOA Sur dijo que el HLB es una enfermedad terminal porque ataca las plantas y no hay remedio para curarlas. Arrancar las partes donde la enfermedad se revela no es solución, porque la savia ya lo ha llevado a toda la planta y está distribuida en el follaje, en el tronco y las raíces.

“Produce un amarillamiento de las hojas, un envejecimiento general de la planta. Los frutos se hacen deformes y amargos, hasta que la planta muere. Es difícil detectarla, porque recién en un plazo de seis meses a dos años se manifiestan los síntomas. La única solución es cortar la planta y así erradicar la enfermedad”, indicó. Recalcó que toda la lucha contra el HLB es preventiva. 

“Por eso, el Senasa hizo la punta y desde el año 2009 tenemos una resolución por la cual se formó el Programa para la Prevención del HLB, en el que trabajamos junto al Instituto Nacional de Semillas (Inase), el INTA y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc)”. 

Todos los trabajos, explicó, son coordinados con el sector privado a través de sus asociaciones como Afinoa (Asociación Fitosanitaria del NOA) y ATC (Asociación Tucumana del Citrus).



"El monitoreo es la principal arma de prevención"

“Para poder prevenir esta peligrosa enfermedad debemos trabajar en un monitoreo permanente del área citrícola a fin de detectar, como primera medida, si el vector aparece”, dijeron Rafael Rodríguez Prados y Carlos Grignola, funcionarios del Centro Regional NOA Sur del Senasa.

Para estos controles, el Senasa organizó la zona productora de cítricos en cuadrículas de 1.000 hectáreas, dividida a su vez en nueve subcuadrículas. Técnicos del organismo hacen un recorrido por cada una haciendo un monitoreo para detectar la presencia de la Diaphorina y de las plantas con sintomatología sospechosa. Además se hace un trampeo, que es instalar trampas pegamentosas de color amarillo atractivas para las ‘chicharritas’. Hasta ahora siempre obtuvieron resultados negativos.

“Otra de las plantas que controlamos es la Murraya paniculata (o Mirto), una planta ornamental que es muy común sobre todo en el norte (Salta y Jujuy). Desde 2010 que nuestros monitoreadores controlan también su presencia”, indicó el coordinador regional.

Para Rodríguez Prados, “es muy importante que el público, que no forma parte de la cadena citrícola, también sea concientizado de manera que no introduzcan plantas de países limítrofes, y que compre plantas en viveros autorizados”.

En Tucumán hay 36 viveros oficializados, que son permanentemente inspeccionados por los organismos de control. Todas las plantas son producidas bajo cubierta para evitar la contaminación y para que ningún áfido pueda penetrar. “Pretendemos que todas las plantaciones de Tucumán, tanto comerciales como de traspatio, tengan un origen conocido y sean realmente sanas”, consideró.

Además, el Senasa realiza monitoreos de las plantaciones tanto comerciales como urbanas y suburbanas de transpatio.

Los números

En la Argentina hay cerca de 132.000 hectáreas de cítricos. Tucumán es muy importante en la producción de limones; tiene una capacidad exportadora que lo coloca como el principal productor de limón porque, además, cuenta con un consumo interno que no es relevante. Se exporta el 25% de lo producido y el 70% es industrializado. Los principales destinos son la Unión Europea, Rusia, Canadá. Estados Unidos está en trámite de apertura de mercado.

Tucumán: “tenemos 10 millones de plantas de cítricos, distribuidas en 38.000 ha. Tenemos un monte frutal que abarca desde Burruyacu y Tafí Viejo, pasando por los departamentos centrales, hasta la Cocha (sur de la provincia). Entonces, entre 130 km y 140 km de largo por 50 km de ancho están nuestros cítricos”, remarcó Grignola graficando la importancia de la producción para la economía local.

“En Argentina tenemos más de 112 plantas industriales, más de 400 empaques. En Tucumán tenemos 36 empaques, que tienen como mayor actividad preparar frutas para exportación”, explicó el funcionario y consideró que para nuestra provincia, el citrus es una producción muy importante. “No solo por la entrada de divisas que significa, sino también por la cantidad de mano de obra que depende de ella: desde la cosecha, viveros, empaques, todos los preparativos para la fruta para exportación, las fábricas. Por eso, es importante que entre todos cuidemos esta producción”, concluyó.