Mancha negra y cancrosis fueron detectadas por los técnicos de la EEAOC

Fuente: La Gaceta
Sabado 28 de Mayo de 2016

Gabriela Fogliata destaca las líneas de investigación que se desarrollaron a partir de los ‘80 y ‘90.

En lo que respecta a enfermedades, en la citricultura de nuestra región se encuentran presente algunas cuarentenarias que normalmente constituyen un problema para el ingreso a los mercados, explica Gabriela Fogliata, integrante de la Sección Fitopatología de la EEAOC. Como ejemplo se puede citar la “mancha negra” y la “cancrosis”. Ambas fueron detectadas por técnicos de la EEAOC en las décadas del ‘80 y del ‘90 respectivamente. 

A partir de allí, se iniciaron las líneas de investigación para los estudios bioecológicos, la diagnosis y el manejo a campo y en empaques de estas enfermedades. Estos estudios son los que permitieron obtener información calificada que, posteriormente, fue utilizada para la elaboración de protocolos o propuestas para los sistemas de mitigación de riesgos, que permitieron la apertura o el mantenimiento de los mercados compradores. 

Durante los años 2000 y 2001, la EEAOC participó en la inspección y en el análisis de frutas cítricas para cumplir uno de los requisitos para exportar a los EEUU, dentro del Sistema de Medidas de Mitigación del Riesgo para Mancha Negra y Sarna de los Cítricos para certificación de lotes de limón, naranja y pomelo del NOA, libres de “mancha negra” y “sarna del naranjo dulce” con destino a los EEUU.

Desde 2004 y hasta la fecha, el laboratorio de la Sección Fitopatología es Laboratorio Reconocido de la Red Senasa para diagnóstico de cancrosis, mancha negra y HLB. Aporta el servicio de diagnóstico y apoyo técnico al Senasa para temas relacionados con la comercialización de fruta fresca a países con restricciones cuarentenarias, y realiza los diagnósticos moleculares incluidos en los protocolos internacionales de la European and Mediterranean Plant Protection Organization (EPPO). 

Entre 2007 y 2009, se hicieron los estudios de inocuidad que demostraron que los tratamientos de empaque controlan las poblaciones saprofíticas de la bacteria causante de la “cancrosis” y por lo tanto los frutos de áreas infectadas tienen una probabilidad despreciable de transmisión de la enfermedad a áreas libres, como la Unión Europea. Este proyecto se desarrolló en forma conjunta con organismos de investigación de EEUU y Brasil.

También por estos años, se hicieron los estudios moleculares que demostraron que síntomas en limón que se asociaban anteriormente con el patógeno cuarentenario causante de la “mancha negra” (moteado y mancha rojiza), estaban causados por otros hongos de distribución cosmopolita que no afectaban la comercialización de fruta fresca a países donde la enfermedad es cuarentenaria (Unión Europea y otros).