Las lluvias y la excesiva humedad de los suelos retrasaron la cosecha de limón en Tucumán

Fuente: La Gaceta
Sabado 21 de Mayo de 2016

Hernán Salas y Dardo Figueroa, ambos de la EEAOC, trazaron un panorama de la citricultura.

En los últimos años, las condiciones ambientales han resultado factores determinantes en la actividad citrícola de Tucumán, tanto en los aspectos cuantitativos como cualitativos, ya que la cosecha aún no puede alcanzar ritmo por las condiciones meteorológicas desfavorables, sostuvo Hernán Salas, coordinador del Programa Citrus de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de Tucumán. Las variables del clima que más afectaron a la actividad en los últimos años fueron las temperaturas y las precipitaciones. En el primer caso, ocasionando serios daños por las heladas registradas en las campañas 2007/09/11 y 2013, siendo esta última la que tuvo mayor impacto en 60 años. Por otro lado, las elevadas temperaturas entre noviembre y enero que se vienen presentando en los últimos años, generan una situación de estrés en las plantas provocando un “derrame” importante de fruta, lo cual se agudiza con la ocurrencia de sequía, como por ejemplo en las campañas anteriores al año 2011, que afectaron directamente a la producción, dijo a su turno Dardo Figueroa, de la Sección Fruticultura.

Esta campaña

Las condiciones durante toda la campaña 2015/16, permitieron generar buenas expectativas con respecto a la producción de las quintas. Desde agosto, algo inusual por cierto, las precipitaciones se sucedieron en forma regular, asegurando una buena cantidad de fruta por planta y en algunos casos, la frecuencia de las mismas dificultó las tareas operativas.

Sin embargo, cuando todo hacía prever un inicio ideal de temporada de cosecha, las condiciones ambientales desde abril fueron muy desfavorables para el productor. 

Solo en el mes de abril, a partir de los registros de la Sección Agrometeorología de la EEAOC, llovió entre 1 y 10 veces más (184 a 217 mm) que la campaña pasada (16 a 156 mm) en volumen de agua y casi el doble de días con lluvia (10 a 19). En mayo, a igual fecha del año pasado, las diferencias también fueron significativas. Mientras que en 2015, cayeron entre 1 y 48 mm en cinco días con lluvia, en mayo de este año se van registrando entre 50 y 163 mm y 12 días con precipitación. 

Además, los pocos días en los que no se registraron lluvias, la humedad relativa fue muy elevada predisponiendo a la fruta a sufrir golpes con su posterior deterioro. 

Esta situación genera numerosos inconvenientes, siendo el principal el retraso en la cosecha acortando significativamente el tiempo necesario para poder cumplir con los programas de exportación e industrialización ya establecidos. 

Los suelos se encuentran saturados de humedad y el tránsito por los mismos también se ve dificultado. En algunos casos, ya se observan síntomas de ‘asfixia radicular’ por el exceso de humedad, lo cual genera nuevas situaciones de estrés en las plantas. 

Asimismo, las temperaturas de abril de este año (15°C a 23ºC) fueron inferiores a las del mismo mes del año pasado (18°C a 26ºC). 

Esta combinación de factores provoca desbalances y desajustes fisiológicos en las plantas, que se manifiestan a través de la caída de fruta (“goteo”), amarillamiento generalizado de la fruta, etc. 

Si bien los cálculos originales permitían inferir un volumen superior a 1,5 millón de tn de fruta para la campaña, se estima que esa cifra sería menor, agudizándose la tendencia si se mantienen las condiciones desfavorables, aunque es prematuro hablar de porcentajes.