Los obtentores de semillas no reciben ningún reconocimiento

Fuente: Calrín Rural
Sabado 30 de mayo de 2015

Daniel Ploper, director de la Estación Experimental Obispo Colombres, tiene 40 años de trayectoria en investigación en soja, sobre todo en temas sanitarios.

1-Luego de una trayectoria de tantos años en soja, ¿cómo ve el sistema sojero actual?

Actualmente, mi evaluación del sistema muestra que hoy tiene más debilidades que fortalezas, las cuales se remarcan aun más en el noroeste argentino. Principalmente, el marco económico no favorece los planteos sojeros sustentables y eso no impulsa los sistemas rotados con cereales. En el NOA, los sistemas son más frágiles que los de la zona central del país, con lo cual las rotaciones son importantísimas. Este difícil contexto económico, en el cual el costo de producción de un cultivo de soja es elevadísimo para el NOA, explica claramente la caída de un 50% de la superficie sojera en esta región.

2 ¿Qué considera que debería hacerse, entonces, para la soja en el NOA?
Principalmente, que la soja, como otros cultivos de granos y regionales, reciba un trato diferencial. Bajo las condiciones de producción actuales, la soja de la zona necesita una baja de las retenciones agrícolas, también una disminución en el precio de los fletes y contar con un marco económico adecuado y previsible que atraiga inversiones y se pueda industrializar la materia prima en origen.

3 A nivel nacional, ¿cuáles son los desafíos de la oleaginosa?

Tiene desafíos técnicos, como la problemática de las malezas resistentes, y económicos. Uno de estos últimos es el valor agregado y, el segundo, es la actualización de la Ley de Semillas. Bajo el marco de la ley que rige, nuestra estación experimental tiene inscriptas variedades comerciales de soja que se siembran en dos millones de hectáreas, y los investigadores/obtentores de la esta tecnología no reciben ningún reconocimiento ni incentivo para acelerar el desarrollo de las nuevas tecnologías. Y el retorno económico para quien desarrolla las innovaciones es de solo siete kilos de soja por hectárea.

4 ¿Cree que esto impactará finalmente a nivel productivo?
La soja seguirá teniendo un rol dominante en el aumento de la producción de Argentina y en la región. Y este contexto no le quita techo productivo al cultivo, que aun es desconocido. Sin embargo, serán clave los nuevos eventos biotecnológicos, la nutrición mineral y los bioinsumos. La adopción de todas estas tecnologías permitirá un aumento vertical de los rindes que permitirá, a su vez, el desarrollo y crecimiento también de otros cultivos.

5 Teniendo en cuenta el potencial sojero del NOA, ¿qué desarrollos está encarando la Estación Experimental?
Obispo Colombres es el único organismo público que tiene registrados cultivares comerciales de soja. Tenemos una variedad que se siembra en 10% del ára sojera argentina y estamos en el desarrollo de otros cuatros materiales. También hay un cultivar nuestro en Brasil y otro en Bolivia, que se implanta en el 60% de la superficie de ese país. Además, estamos desarrollando cinco variedades para Sudáfrica. Tenemos mucho por hacer.

6 Entonces, ¿cómo cree que evolucionará el negocio sojero en la Argentina y en la región?

Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia tienen condiciones muy favorables para la producción de soja y para hacerlo de manera muy sustentable. En el caso de Argentina, tiene un gran potencial para seguir obteniendo subproductos de la soja de primera generación (biodiésel, harina, aceite) y también de segunda generación. Además, todo el mundo quiere soja y eso lo seguirá convirtiendo en un negocio formidable.