NOA: claves para controlar al picudo negro de la soja

Fuente: Calrín Rural
Jueves 23 de Marzo de 2016

Manejo sanitario.

Esta plaga ocasiona grandes daños en la región, advierten los especialistas. Incluso pueden llegar al 100% del lote si no se toman medidas.

El picudo es una de las grandes preocupaciones de los productores sojeros del NOA.

En el noroeste argentino, el complejo de picudos de la soja, y en particular el negro, constituyen una problemática de importancia. Por eso, recientemente la sección de zoología agrícola de la reconocida Estación Experimental Obispo Colombres (EEAOC) elaboró un informe sobre las características y el impacto de esta plaga.

Allí se destaca, principalmente, que puede causar pérdidas de hasta un 100% en el cultivo en soja, cuando no se la controla a tiempo.  El informe sostiene que hay varios aspectos importantes para tener en cuenta asociados al manejo de este insecto.  Por un lado, las malezas son una fuente de alimento para el picudo adulto en pre-siembra de la soja o el poroto. Asimismo, los ciclos lluviosos son favorables para la plaga, ya que los huevos van naciendo por pulsos, de acuerdo al comportamiento de las precipitaciones.

Los datos que aporta la estación experimental también los confirma el asesor y docente de la Facultad de Agronomía de Tucumán Juan Carlos Morales. “Amaranthus, enfermedades y picudo son los grandes nombres que aparecen en los temas sanitarios en la soja de la zona”, afirma.

Para el manejo integrado de plagas tan dañinas como esta, la mejor estrategia es una combinación de prácticas culturales (monitoreo, observación de las fechas de siembra y rotación de cultivos) y químicas (aplicación de insecticidas curasemillas y foliares).  El uso de curasemillas es la medida más adecuada para el control de adultos en las primeras etapas del cultivo. Pasado su efecto se debe recurrir a las aplicaciones de productos foliares.

“Picudo negro es una plaga importante y agresiva pero factible de voltear”, explica Javier Honorato, responsable de la firma Adama en el NOA, quien recomienda el insecticida Galil para el control de la plaga, a una dosis de 250 centímetros cúbicos por hectárea. Además,  el técnico menciona también como alternativas a Seizer, Lamdex y Pyrinex.