La diversificación tabacalera está en marcha

Fuente: La Gaceta
Sabado 09 de abril de 2016

El sector tabacalero, en general, viene sufriendo los pormenores de la guerra declarada al cigarrillo en todo el mundo, por lo que esta actividad es muy mal vista por todas las organizaciones relacionadas con la salud humana y todo lo que realizan para fomentar la vida sana termina perjudicando a un sinnúmero de productores tabacaleros en todo el mundo. Esta corriente hizo que la producción tabacalera pierda importancia, por la disminución de la demanda de tabaco y, por ende, la rentabilidad empezó a deprimirse con mucha fuerza. En Tucumán este efecto llegó hace tiempo atrás, por lo que familias minifundistas tabacaleras abandonaron la producción de tabaco.

Desde esta columna hemos planteado la necesidad de diversificar la producción de tabaco, para sacar del pozo económico y social a muchos pequeños productores que no encontraban en el tabaco un medio de vida para satisfacer sus necesidades básicas.

Los ejemplos de cambio del rumbo en la actividad productiva fueron numerosos, pero con muchos fracasos, pero algunos tuvieron éxito, lo que permitió a los productores mejorar su situación. Uno de ellos fue dado a conocer por el ingeniero Néstor Zamudio, Coordinador Técnico PROFAM-Batata-INTA.

El técnico afirma que la superficie cultivada con tabaco en Tucumán registra un franco decrecimiento, desde 1990, con 8.000 ha, a las 4.000 ha actuales, con unos 1.200 productores, de los cuales el 90% es minifundista y familiares. 

En relación a la ausencia de rentabilidad, se debe mencionar que el Margen Bruto (MB)/ha de las familias tabacaleras sin actividad diversificada para la campaña 2013/14, fue de $ 17.000, lo que significa un ingreso mensual de $ 1.400. Según datos de la Cooperativa de Tabacaleros de La Cocha, el 65% de las familias y minifundistas tabacaleras está dejando la actividad y se registra un vuelco, en terrenos con riego, a la actividad hortícola.

El departamento La Cocha, al sur de Tucumán, representa un núcleo importante de unos 500 tabacaleros que cultivan cerca de 790 ha, casi todo minifundistas y familiares. Específicamente, en las localidades de Huasa Pampa Sur y San José, existen 60 familias tabacaleras con superficie de entre 0,5 ha y 2 ha cada una, con muy baja rentabilidad predial. Y hay otras 20 familias que abandonaron la actividad por falta de rentabilidad al no contar con un sistema productivo diversificado y eficiente, se encuentran próximas a la migración hacia centros urbanos. Estos grupos familiares son asistidos, en forma parcial, por Técnicos de la Agencia de Extensión de La Cocha de INTA, por Técnicos de la EEAOC, y por proyectos de investigación y transferencia del INTA-Famaillá, para la “cadena batata”. 

Las actividades que se desarrollan hoy, en el marco de estos proyectos, han recorrido la primera etapa para la instalación en el territorio de un sistema productivo de batata rentable y sustentable, logrando con la venta de la primera cosecha de batata fresca, durante la campaña 2014, en ferias y mercados informales, un Margen Bruto $ 42.250/ha.

La batata es una especie que no requiere suelos con alta fertilidad y se la cultiva prácticamente en secano, siendo necesarios 1-2 riegos en el trasplante. Para un buen manejo agronómico no se necesitan agroquímicos, ya que la mayoría de las labores son manuales, que complementadas con un monitoreo eficiente de la presencia de plagas y enfermedades, se controlan preventivamente con productos biológicos. 

Estas características de la batata, sumada a la mayor rentabilidad en relación a la actividad de las familias tabacaleras sin diversificación citadas, convierten a la producción de batata como una actividad muy beneficiosa, tanto en lo ambiental como en lo comercial. En la zona existen Cooperativas y Asociaciones de productores familiares y minifundistas recientemente conformadas, ajenas a las tabacaleras, y que colaboran en terreno con los proyectos mencionados a través de la selección participativa de variedades de batata, a lo que se agrega la capacitación pertinente. En noviembre de 2015, se aprobó un proyecto PROFAM (Proyecto Familiar) para estas familias productoras, financiado por INTA y el Ministerio de Agricultura de la Nación. La finalidad es afianzar el trabajo que se viene desarrollando con familias que abandonaron el cultivo de tabaco, alentando la producción sustentable de batata como alternativa rentable. Esto generaría, en el mediano plazo, productos que insertados en el territorio, favorecerían la consolidación del grupo de familias o parte del mismo, para el desarrollo de un sistema productivo diversificado rentable y sustentable en las localidades con intervención. Se espera que este tipo de proyecto que ya se encuentra en ejecución tenga el apoyo de las organizaciones del Estado, para beneficio de muchos minifundistas y pequeños productores familiares que encontraron en esta actividad una fuente de ingresos genuina y no dependiente de subsidios que pocas veces le llegaban.