Los productores enfrentan muchas dificultades

Fuente: La Gaceta
Sabado 26 de marzo de 2016

Scandaliaris (EEAOC) reseñó el panorama que observan en los campos. Mejoró en relación con zafras pasadas

Marzo es un mes en el cual la caña de azúcar tiene un gran crecimiento dado principalmente por las lluvias y las temperaturas adecuadas que se dan para que las plantas puedan seguir fotosintetizando adecuadamente.

Igualmente, para la fecha en la cual nos encontramos, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de Tucumán, todavía no tiene los resultados de estimaciones porque es muy temprano, pero es necesario evaluar qué es lo que pasó hasta esta fecha para saber en qué lugar estamos parados, dijo el coordinador del Programa Caña de Azúcar del organismo, Jorge Scandaliaris.

A pesar de que todavía no tenemos datos precisos de qué es lo que sucede, durante todo este período la Experimental viene monitoreando los cañaverales desde el momento que finaliza la zafra anterior, y debido a esto podemos decir que “los cañaverales, en la actualidad, vienen pasando por una situación contrapuesta a lo que ocurrió en las últimas campañas”.

Los últimos 4 a 5 años, en Tucumán se vinieron dando períodos de sequía más o menos importantes según las diferentes zonas de producción, que afectó a toda el área cañera.

Es decir que, “en esos años, los cañaverales se desarrollaron con un fuerte condicionante como la falta de agua en los suelos”.

A pesar de esto, los cañaverales en estos años pasados pudieron ser renovados y cultivados adecuadamente cuando el productor tenía los medios disponibles para hacerlo, por lo que a pesar de las secas los cañaverales pudieron creer y desarrollarse bastante a pesar de la faltante de agua.

Lo cierto es que, “donde la sequía se acentuó más los cañaverales se desarrollaron menos, siendo el caso de los campos del este”.

En cambio, “hacia el pedemonte, donde se dieron un poco más de lluvias y hacia el centro del área cañera provincial, donde la napa freática ayudaba a la falta de agua de lluvia, los cañaverales crecieron y dieron un importante volumen de materia prima”. 

En estas zafras pasadas, los productores no escatimaron gastos de fertilización, control de malezas ni cultivos, por lo que los cañaverales pudieron responder a pesar de los condicionantes climáticos que se dieron esos años.

Además, la situación azucarera venía bien, dentro de todo, por lo que se dio una importante expansión del área cañera en la provincia, dado que la producción azucarera era una alternativa más que interesante en relación a la producción de soja, maíz o trigo en la región, que estaban muy complicados por los precios bajos y el nivel de retenciones a la exportación que tenían. Por ello, se llegaron a plantar alrededor de 300.000 ha para la campaña 2013.

Realmente, para esos años la caña paso a ser cultivada con mayor ímpetu por productores que sacaron los granos, tanto cañeros como nuevos productores que se largaron a la actividad azucarera.

Otro panorama

Este año 2016 es la contracara a lo que estuvo sucediendo en el área cañera, dado principalmente por las lluvias que se registraron en todas las etapas del cultivo. Pero “debido al sobre stock y a los bajos precios registrados en el mercado interno, hizo que el productor venga des financiado y es poco lo que pudo hacer en el manejo de los cultivos, salvo los grandes productores que disponían de medios económicos para fertilizar, controlar malezas y hacer las renovaciones de cañaverales necesarias”, señaló. Es por ello que este año se diferencia del resto de los años anteriores, donde el productor debía luchar contra la sequía, y “este año la lucha es por no disponer de los medios necesarios para realizar todas las labores necesarias para que el cultivo se exprese adecuadamente”. 

Realmente, en esta campaña que se viene desarrollando se observa en los campos con caña que el productor limitó mucho los gastos.

Esto resulta contradictorio, ya que frente a la gran disponibilidad de agua que se viene dando, que puede llegar a marcar una diferencia notable en el potencial de rendimiento, “los cañaverales afrontan la falta de manejo adecuado por la carencia de recursos económicos y financieros”.

Dificultades


Si comparamos los registros hídricos que se vienen dando, seguramente deberíamos esperar rindes superiores a los logrados años anteriores, pero la situación no es así debido a varias causas.

En primer lugar, las lluvias fuertes que ocurrieron en algunas zonas provocaron muchos anegamientos, por lo que se ven lotes afectados por el exceso de agua. Pero en lotes que no tienen estos problemas de anegamientos hay buenas cañas.

También, al terminar tarde la zafra pasada “se ven muchos lotes con cañas chicas que incidirán en el rendimiento con que lleguen a zafra” esos cañaverales.

Por otra parte, “hay cañas que no se pudieron fertilizar o se fertilizaron con media dosis”, por lo que se espera una respuesta menor.

“Los cañaverales que no se cultivaron por falta de dinero o por no tener la oportunidad de hacerlo también se verán afectados”. Años anteriores, los frentes de cultivo podían avanzar sin problemas ya que la primavera seca y las lluvias del verano espaciadas lo permitían. Algo que este año no sucedió y, por ello, se observa la falta de labores en muchos cañaverales.

Se suman “los problemas de malezas que escaparon a los controles o no fueron controladas”.

Como vemos, este año se venían dando condiciones climáticas muy adecuadas para un excelente desarrollo del cultivo, pero chocan con los graves problemas que tuvieron y hoy tienen los productores para un adecuado desarrollo del cultivo. 

Es por ello que “este año se esperan diferentes mosaicos de situaciones que hacen difícil estimar con certeza dónde estamos parados”.