El exceso hídrico potenció los problemas sanitarios

Fuente: La Gaceta
Sabado 19 de marzo de 2016

Morales dijo que los sojeros aplicaron fungicidas en sus campos para protegerse ante la aparición de las enfermedades de fin de ciclo.

El ingeniero agrónomo Juan Carlos Morales es asesor técnico privado de CPC (Consultoría en Protección de Cultivos) y un especialista al hablar del cultivo de soja. En este caso en particular, se refirió a las enfermedades que afectan a la planta de la oleaginosa en esta etapa de desarrollo de la campaña 2015-2016.

LA GACETA Rural dialogó con el profesional, que el miércoles pasado brindó una conferencia sobre “Problemáticas sanitarias de la soja en Tucumán”, invitado por el Colegio de Ingenieros Agrónomos y Zootecnistas de Tucumán (Ciayzt), y que contó con una importante concurrencia, tanto de profesionales como de productores.

- ¿Cuál es el estado sanitario que tiene el cultivo?

- El exceso de humedad hizo que se retomaran las condiciones normales en cuanto a la cantidad de agua en los suelos (después de varios años con sequías), por lo que se potenciaron los problemas sanitarios, que son los principales inconvenientes que afectan a la producción. Antes fueron las malezas, y ahora aparecieron las plagas y las enfermedades, pero todo en función del comportamiento del factor climático.

El “picudo de la vaina” mantiene una emergencia permanente y sostenida, y no constituye un problema grave.

En cuanto a la “roya”, y por efecto del año “Niño”, tanto para nuestra región como para América del Sur, el exceso de humedad es importante, por lo que la enfermedad apareció más temprano en las zonas productoras.

- ¿Qué debe hacer el agricultor?

- Antes de la aparición de la “roya”, las aplicaciones con fungicidas estaban bastante generalizadas. Entre 2010 y 2011 se trató de una práctica normal, pero luego se fue perdiendo por las condiciones de sequía que enfrentó el cultivo.

Pero ahora, en este 2016, debemos hacer aplicaciones con una cierta residualidad.

Como siempre, la recomendación es estar atentos, porque estamos cerca del período de llenado de las vainas. Y, tal vez, haya que hacer una segunda aplicación de químicos.

- ¿Las enfermedades de fin de ciclo (EFC) están atacando con fuerza los campos con soja?

- Los hongos aparecieron al final del ciclo de la soja, en manifestaciones que son tardías, lo que no afectan tanto al cultivo.

Por eso, hace dos o tres semanas atrás, los productores sojeros aplicaron fungicidas en sus campos para protegerse ante la aparición de todas estas enfermedades.

- ¿Cómo debería trabajar el productor en su campo?

- Todos los laboratorios que comercializan químicos para luchar contra estas enfermedades ofrecen mezclas de productos, y es lo que utiliza y aplica el agricultor. 

Por el momento, en los campos no se está viendo resistencia a los fungicidas, pero sí existe resistencia a los herbicidas (contra las malezas).

En el caso de los hongos, si los sojeros emplean un solo tipo de producto se generará inmediata resistencia, como ocurre en algunos países del mundo.

Pero en Tucumán, estamos acostumbrados a usar mezclas de entre dos y tres productos activos, con lo cual se dilata la aparición de resistencia.

- ¿Qué recomendación se puede dejar para el productor en cuanto al manejo de esos químicos?

- A modo de receta de procedimientos, el agricultor debe fijarse como meta que las aplicaciones sean totalmente efectivas y sin pérdidas, porque si no las consecuencias pueden resultar ser más graves.

En Tucumán se maneja una excelente calidad en cuanto a los productos.

Y en el caso de las aplicaciones, un tema a resolver y sobre el que hay que tener mucho cuidado, es con las aplicaciones aéreas cerca de zonas urbanas.

En este punto, quiero aclarar que no existen casos de contaminación ni uso de productos prohibidos, porque los agricultores utilizan productos que pertenecen a las “bandas” que ofrecen la más alta producción medioambiental.

- ¿Cómo debería proceder el hombre de campo?

- El agricultor debería estar muy atento a cómo evolucionan las enfermedades de fin de ciclo en su zona o campo de producción. 

La Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de Tucumán cuenta con un sistema de alerta permanente, que es un gran auxiliar y un aliado para el productor. También lo ofrece el INTA y la Facultad de Agronomía y Zootecnia (FAZ) de la UNT.

En el caso de que un productor tenga duda sobre una potencial enfermedad en su campo, debe tomar las muestras sugeridas y llevarlas a los laboratorios habilitados, y a partir de esa respuesta adoptar las decisiones adecuadas para cada caso.