El picudo negro amenaza a la soja

Fuente: La Gaceta
Sabado 30 de enero de 2016

La principal plaga que ataca a la oleaginosa en el NOA es, quizás, el principal dolor de cabeza que enfrentan los productores. Desde la EEAOC recomiendan no abandonar la rotación soja-maíz, que es una de las principales medidas para frenar el avance de la plaga que causa importantes daños al cultivo. El agricultor debe comprometerse.

Cuando ya finalizaron las siembras de soja, maíz y sorgo en la provincia, algunas con un leve atraso por la irregularidad de las lluvias que se dio al final de este mes, condicionaron al productor al momento de decidir el momento de la siembra. Lo real es que las lluvias registradas dan ciertas esperanzas de que este año mejorará con respeto a las últimas campañas anteriores, que fueron nefastas para el productor de granos de Tucumán, sobre todo las castigadas por las sequías reiteradas que tuvimos. Se estima que las superficies a ser sembradas serán superiores a las campañas pasadas. Este año, las siembras de soja mantendrán su superficie pudiendo llegar a casi 200.000 hectáreas, y aumentarían las de maíz y sorgo.

Sin duda, aquellos productores que no llegaron a fechas óptimas para sembrar soja o maíz, porque las lluvias no fueron suficientes, seguramente se largarán a sembrar porotos alubia y negro, pero no variarían la tendencia del crecimiento de las gramíneas estivales sobre la soja. Para esto debemos esperar los resultados de los relevamientos foto-satelitales que realiza la Estación Experimental Obispo Colombres (EEAOC) sobre el área sojera y sus zonas de influencia en provincias vecinas

Es importante destacar que el productor de granos va entendiendo la importancia de rotar los cultivos como técnicamente corresponde, y no dejarse llevar por los resultados económicos a corto plazo, sobre todo después de los años muy complicados cuando los mejores resultados se dieron sobre suelos correctamente rotados.

Como dijimos, este año las superficies de maíz y sorgo aumentarían en Tucumán en detrimento de la soja y de algunos lotes de caña de azúcar plantada en zonas no aptas y que se perdieron o su rendimiento cultural fue muy bajo, sumado a un precio de quebranto, por lo que ya no es conveniente seguir con ese cultivo en esas zonas. En los cultivos ya sembrados, la falta de lluvias en este fin de enero hace que estén estresados y propensos a las plagas.

La soja estuvo sometida, año tras año, si no se cuenta con la rotación adecuada, a los avatares de la roya en años lluviosos, la mancha ojo de rana, los picudos sternenchus y promecops -que están complicando en más o en menos el sistema productivo de la soja-. Pero lo que realmente preocupa en estas últimas campañas es la aparición muy fuerte del picudo negro de la vaina (Rhyssomatus subtilis) que es considerada la plaga de la soja en el NOA que afecta al cultivo durante todo su ciclo de desarrollo. La soja representa, para el insecto poligófago, su principal hospedero, siendo las larvas y sus adultos los principales atacantes del cultivo. Por eso, desde la EEAOC advierten que es importante realizar monitoreos periódicos de las fincas -en estado vegetativo y reproductivo-, una vez que está implantado el cultivo. Pero los productores deben tener la certeza de realizar adecuadamente las rotaciones de cultivo.

Una vez determinada la presencia importante de esta plaga se deben tomar diferentes medidas para evitar su diseminación y lograr un efectivo control, por lo que la EEAOC aconseja estrategias de manejos y estrategias químicas para poder controlarlo con eficiencia.

Los insecticidas que evaluaron en la institución lograron buenos niveles de eficacia, a lo que se le suma una herramienta muy importante a usar que son los curasemillas, para el momento en que no se pueden aplicar los insecticidas en forma foliar. En lo que se refiere a las estrategias culturales, no hay dudas de que la rotación con gramíneas constituye la única alternativa para lograr bajar la población de un lote ya infestado, sobre todo por el tipo de ciclo biológico de la plaga.

Los productores deben cumplir las estrategias de manejo recomendadas como monitoreos, rotaciones de cultivos, uso de franjas trampas con el empleo adecuado de insecticidas y tener en cuenta las medidas preventivas para evitar su traslado y dispersión. Es necesario que el productor tome conciencia y trabaje apoyado en técnicos y centros de investigación para lograr mantener el porcentaje de rotación y que sea cada vez mayor en el corto tiempo, algo esperable con las actuales políticas agropecuarias implementadas y a implementar por el actual Gobierno nacional. Un esquema de rotación planteado por zonas de producción, de manera de integrar esta práctica entre todos los vecinos, sirven para zonas complicadas y que no afectemos zonas en las que todavía no está presente este peligroso insecto. Los resultados de la rotación están a la vista y los ejemplos sobran. Vale la pena hacer el esfuerzo y ver los frutos en no tan largo tiempo.