El bolsillo del cañero definirá su plan productivo

Fuente: La Gaceta
Sabado 26 de diciembre de 2015

Jorge Scandaliaris reconoció las problemáticas que debieron atravesar los productores. Recomienda trabajar pensando en el mejor resultado con los menores costos

La zafra recientemente finalizada tuvo una característica muy importante dada principalmente por el comportamiento del mercado que poco ayudo a sector con precios bajos en un mercado interno que generalmente maneja los aspectos financieros del sector, por lo que actualmente la mayoría de los actores se encuentran desfinanciados, dijo el coordinador del programa Caña de Azúcar de la EEAOC, Jorge Scandaliaris.

Los productores chicos, medianos y grandes, sumados a los industriales, están pasando por un momento muy difícil frente al futuro, por lo que hablar de qué es lo que se debe hacer en estos momentos es muy complicado.

En general, “los productores cañeros saben qué es lo que deben hacer para mantener sus cañaverales productivamente activos y que puedan dar su potencial productivo” como corresponde, por lo que “resultaría inapropiado decirles qué hacer, si no conocemos fehacientemente su situación económica actual”. “Es difícil decirle al productor cómo fertilizar, cómo regar o cómo controlar malezas e insectos, cuando su situación económica y financiera es difícil, por lo que seguramente podrá solo hacer lo que sus recursos digan y no lo que es necesario hacer. Algunos podrán hacer la mayoría de las labores necesarias, pero otros seguramente no, por lo que cada uno sabrá hacer lo que pueda”.

El problema es que hay casos en que los productores desceparían y se desprenderían de la actividad lo que marca que la situación por la que están pasando es tremenda y de gran preocupación, ya que desde el lugar en la cual nos encontramos trabajando en esta institución buscamos dar al productor las herramientas necesarias para que sea eficiente y siga en la actividad, pero la situación actual hace que pase estas cosas.

Es por ello que hacer recomendaciones técnicas para un productor que está en una situación crítica no tiene sentido.

Hoy los productores enfrentan un dilema: cómo seguir, y realmente es difícil el momento por el que están pasando, lo que se demuestra también el hecho de las enormes dificultades que hubo para realizar plantaciones de renovación de los cañaverales que estaban en malas condiciones.

Actualmente, las ventajas que tiene el productor es que pasó una primavera con mejores contenidos de humedad en los suelos, algo que no pasaba desde hace más de 4 años, lo que generó condiciones adecuadas para brotación y posterior crecimiento de la caña. Lo cierto es que esto debe ir acompañado por todas las prácticas de manejo del cañaveral en lo que respeta a fertilización, laboreo del suelo, control de malezas y plagas para darle un óptimo nivel de crecimiento a la caña de azúcar.

Lo único que puedo decirles, dado la actual situación por la que están pasando los productores es referida al control de malezas. “Deben elegir muy bien las combinaciones de herbicidas que puedan controlar eficientemente y a la vez le signifique un ahorro”. Sin duda que “el productor deberá agudizar el ingenio para lograr ser eficiente con el menor costo posible”. Por suerte, los escenarios mejoran por los cambios que se están dando a nivel provincial y nacional con el cambio de Gobierno, que seguramente buscarán mejorar la actual situación azucarera provincial y que la zafra 2016 sea mejor que la pasada, que a pesar de todo se la sacó adelante y pudo finalizar a pesar de todas las dificultades existentes. “Fue una zafra en la que se pudo producir azúcar y alcohol, que no se pensaba al principio, pero dejó muchos productores en una situación extremadamente difícil”. Incluso, “muchos de ellos con la cosecha en pie, por lo que no recibió este año ningún ingreso, salvo que tenga otras actividades asociadas”. Ni hablar de lo que pasó con los pequeños productores que no cosecharon. Para ellos la situación es más complicada. 

Sin duda que los productores cañeros deben pensar en una economía de guerra, que les permita hacer ciertas labores de manera eficiente y de menor costo, para que sus cañaverales lleguen en mejores condiciones para la próxima zafra.