Melanosis y podredumbre amarga aparecieron temprano

Fuente: La Gaceta
Sabado 05 de diciembre de 2015

Gabriela Fogliata reconoció que causaron severas pérdidas en la campaña que terminó. Controles.

Dos enfermedades que han causado severas pérdidas en 2015 fueron “melanosis”, que afectó marcadamente la calidad de la fruta, y “podredumbre amarga” o Sour Rot. Las condiciones de la presente campaña son favorables para la infección de “melanosis”. 

La Sección Fitopatología de la EEAOC recibió numerosas consultas por su aparición temprana.

Se la comenzó a observar en cáliz y en frutos recién cuajados, en forma generalizada, incluyendo zonas donde no es frecuente que se manifieste. Esa infección temprana pudo ser consecuencia de las lluvias de agosto, que registró valores de milimetraje y días de lluvia superiores a los normales. 

La “podredumbre amarga” sigue presente hoy en la fruta destinada a mercado interno. Para su control químico, Grabriela Fogliata recomendó el uso de propiconazol, un fungicida de reciente registro para su uso en cítricos en la Argentina. Su eficacia está demostrada en los ensayos de la EEAOC, los cuales continúan para determinar las dosis mínimas efectivas y los residuos en fruta y en pulpa.
 
Cancrosis de los cítricos   
 
La “cancrosis”, causada por Xanthomonas citri subsp. citri, es una de las más graves enfermedades bacterianas de los citrus y se presenta como endémica en las principales regiones productoras de cítricos del mundo, afirmó el ingeniero Hernán Salas. 

La “cancrosis de los citrus” tiene un amplio rango de hospederos cultivados y no cultivados dentro de la familia de las rutáceas. 

Sin embargo, existen diferencias con respecto a la susceptibilidad de especies, portainjertos, híbridos y cultivares que han sido reportadas en otras zonas citrícolas del mundo. 

La susceptibilidad por especie en orden decreciente es: pomelo, naranja, limón, mandarina y kumquats. Entre los factores predisponentes más importantes podemos mencionar: Humedad en superficie, proveniente de lluvia o de riego por aspersión; Temperaturas entre 20 y 30ºC; Viento, ya que velocidades del mismo mayores a 6 m/seg, genera la presión necesaria sobre los órganos de la planta para la penetración de la bacteria, a la vez que produce heridas que agudizan la infección y estado fenológico de la planta. 

Todo factor que estimule la brotación favorece la manifestación de la enfermedad. Otro factor importante es la presencia del “minador de la hoja de los cítricos”, el cual deja vías de entrada de la bacteria con sus daños en las hojas. 

La bacteria ingresa a los diferentes órganos de la planta directamente a través de las aberturas naturales o por heridas (por granizo, minador de la hoja, ramaleo, espinas, etc.), aun cuando se haya superado el momento de susceptibilidad del órgano comprometido, cualquiera sea el origen de las mismas. No existe resistencia al ataque del patógeno y la infección se produce. Esta enfermedad bacteriana ataca todos los órganos aéreos de la planta: hojas, frutos, tallos y ramas. En frutos, las pústulas con aspecto más o menos eruptivo, corchoso, pueden tener unos 2 a 5 mm de diámetro y pueden unirse unos a otros afectando áreas importantes de la epidermis. La apariencia de las lesiones también es suberificada y crateriforme. 

El “minador de los citrus” (Phyllocnistis citrella) presente en la región desde fines de 1995, provoca lesiones en los órganos de la planta, que constituyen eficientes puertas de entrada para la bacteria. Además, las heridas provocadas por el minador tienen características propias, que hacen que la cicatrización sea más lenta que una herida provocada mecánicamente. Observaciones realizadas a campo permitieron determinar una estrecha relación entre los daños del minador y el aumento de inóculo, provocado por el elevado número de cancros que se desarrollan sobre las galerías. 

Manejo de la enfermedad

La estrategia para manejar esta enfermedad consiste en la aplicación mensual de productos cúpricos (oxicloruro, hidróxido u óxido cuproso) de amplia disponibilidad en el mercado, desde septiembre hasta enero, por lo menos. 

En cuanto a la dosis de los mismos, se debe buscar un equilibrio, que si bien el cobre cubra la planta en los períodos críticos, no genere fitotoxicidad en la fruta. 

Otra medida importante es el control del “minador de la hoja”. Para ello, cuando el 25% de las hojas nuevas posee una larva, aplicaciones de “abamectin”, terrestres o aéreas, tienen una gran eficacia. Estas medidas son más eficientes aún si se aplican en grandes áreas.