En la EEAOC estiman que podrían quedar alrededor de 50.000 ha de caña sin cosechar

Cuando la campaña está prácticamente terminada, ya que unos pocos ingenios siguen trabajando, Romero dijo que se molieron 14 millones de tn de materia prima, que significa 1,45 millón de tn de azúcar producida. Un inicio de zafra con problemas económicos

La zafra azucarera en Tucumán concluirá en pocos días y se estima que al menos unas 50.000 hectáreas (ha) de caña no podrán ser cosechadas este año, lo que representa alrededor de 3,5 millones de toneladas (tn) de materia prima que deberán ser procesadas la próxima temporada. 

Así lo adelantó el doctor Eduardo Romero, coordinador del Subprograma Agronomía de la Caña de Azúcar de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC).

Actualmente, se llevan molidas un poco más de 14 millones de tn de caña, equivalentes a una producción alrededor de 1,45 millón de tn de azúcar (al 24/11, ya que algunos ingenios continúan la molienda), en una zafra que registra un avance de entre el 80% y el 85%, con respecto a la previsión inicial de 17 millones de tn de caña, detalló el profesional.

“Considero que ha sido una de las zafras más complejas y difíciles que hemos tenido. Para cumplir con las estimaciones previstas necesitábamos 170 días netos de molienda, a 100.000 tn de caña procesadas por día. A causa de las precipitaciones ocurridas en la primera semana de noviembre, todavía queda un 20% de materia prima, que representa 3,5 millones de tn de caña, con altas perspectivas de que no se pueda cosechar. Y considerando una producción media de entre 50 y 55 tn de caña por ha, estamos hablando de más de 50.000 ha de producción en pie, volumen que no se registraba desde 1991”, especificó Romero.

Números deficientes

Por su parte, el ingeniero Jorge Scandaliaris, director asistente en Investigación y Tecnología Agropecuaria de la EEAOC, destacó que la zafra tuvo un comienzo problemático no por el aspecto agronómico o técnico sino en el económico. “Los bajos precios del azúcar y los altos costos para todas las tareas, por ejemplo cosecha y flete, han generado una dificultad muy extrema para encarar la zafra 2015, y como consecuencia de esto, la campaña comenzó en forma tardía”, describió.

Subrayó que “fue un año bueno desde el punto de vista productivo”, ya que el crecimiento de la caña fue favorable, con buenos rendimientos culturales y de calidad de la materia prima. 

“La maduración ha generado contenidos sacarinos satisfactorios a lo largo de la zafra, y como no hubo heladas la buena calidad de la materia se mantuvo durante la mayor parte de la molienda. El rendimiento sacarino promedio está en alrededor de un 10,6%, un valor que es bastante bueno”, especificó Scandaliaris. 

No obstante, insistió en que esa situación de buena producción se contradice con el aspecto económico. “Con lo económico no nos ha ido bien; han persistido los bajos precios del azúcar, e incluso han disminuido. Esperamos que los precios repunten para que el productor pueda cubrir sus necesidades más urgentes”, remarcó.

Más complejidades

La circunstancia de que quede caña en pie aumenta los problemas de los productores, pero Romero sostuvo que las pérdidas por esta situación no serán totales, aunque sí podrían ser más compleja, sobre todo por los mayores costos de cosecha y flete. 

“Coexistirá caña vieja y caña nueva, y ambas tendrán una madurez diferente. Habrá mucho más trash, más fibra, menor extracción y posiblemente menor recuperación, pero hay una base de azúcar que es la que está en el campo, que gran parte es posible que -en el inicio de la zafra- se pueda recuperar a un costo mayor. Entonces, no es tan dramático, pero tampoco va a ser simple o el mejor negocio. Es una situación de coyuntura que hay que afrontar y para eso hay que tomar algunas precauciones”, dijo el investigador. 

En esta línea, enfatizó que los ingenios y las cooperativas cañeras tendrán que identificar el material que resta de la campaña 2015, y la calidad de la materia prima para determinar cuál tiene mejores posibilidades de recuperación. “Los mejores lotes (caña plantas, no volcadas y no florecidas, por ejemplo), en los que convenga hacer un manejo de fertilización (aplicación aérea de biofertilizantes) y un control de malezas (especialmente “tupulo”), y/o la conveniencia de dejar surcos marcados para que la cosechadora tenga alguna guía; porque el otro gran riesgo en estas situaciones es que, al afrontar la cosecha con máquinas integrales, la posibilidad de dañar cepas es elevada y la probabilidad de acelerar el envejecimiento de los cañaverales aumenta”, apuntó. 

En esta última situación, “las cosechadoras deberán trabajar con menor velocidad, con mayores precauciones, con un buen mantenimiento previo y, además, será recomendable hacer un relevamiento de la situación de poscosecha para evaluar daños”, subrayó.

La Experimental, junto a otras instituciones y empresas del medio, inició un plan de trabajo que consistirá en hacer un seguimiento de “lotes testigos de caña” para tratar de caracterizar diferentes situaciones y poder generar información -en precosecha- que permita sugerir u orientar el manejo de la cosecha, la calidad fabril esperable (azúcar, fibra, trash, etc.). “Esta tarea será importante, ya que los datos disponibles están muy desactualizados, ya que se remontan a principios de los ‘70”, recalcó Romero.