XX Taller de Variedades de Soja del NOA

Realizado el 7 de Julio
XX TALLER DE VARIEDADES DE SOJA DEL NOA

Programa comentado y presentaciones

Condiciones Agrometeorológicas de la Campaña 2016-17 en Tucumán
La exposición comenzó con la presentación del enfoque agroclimático de la presente campaña, por parte de la ingeniera Lorena Soulé, técnica de la Sección Agrometeorología. Para el análisis se seleccionaron las siguientes localidades del área de producción de granos: Rapelli, La Cruz, Monte Redondo, Viclos, Casas Viejas y Bajastiné.

En general,  las temperaturas máximas tuvieron valores normales en casi toda la campaña, a excepción de los meses de octubre (inferior a la normal) y enero (muy superior a la normal).  En las localidades seleccionadas, para el trimestre noviembre - enero, las máximas absolutas alcanzaron y superaron los 40ºC, a diferencia de la campaña anterior que en ninguno de los meses analizados se alcanzó ese valor.

En cuanto a las temperaturas mínimas medias, dominaron situaciones con valores normales, destacándose noviembre (inferior a la normal) y mayo (superior a la normal).  No hubo ocurrencia de heladas en ninguna de las localidades analizadas, a diferencia de la campaña anterior, donde en la última década de abril se registró una helada leve en el extremo este de la provincia.

En cuanto a las precipitaciones, se evidenció una marcada heterogeneidad en la distribución temporal y espacial de las mismas a través de toda la campaña. En las localidades seleccionadas del área sojera para él análisis, los totales de lluvia de la presente campaña  fueron normales o estuvieron por debajo de lo normal.

Los meses más destacados en cuanto a la escasez de precipitaciones fueron diciembre y enero, especialmente en las zonas norte y sur de la provincia, donde los acumulados

de lluvia, en algunos casos, fueron menores al 30 % con respecto al promedio de referencia.
El mes de marzo se destacó por la ocurrencia de precipitaciones extremas, particularmente en la zona sur de la provincia, con valores récords de lluvia para dicho mes, que duplicaron y triplicaron el valor normal.

En cuanto al balance hidrológico de la localidad de Monte Redondo, la situación hídrica tuvo un alto déficit debido a la escasez de precipitaciones y a la poca agua contenida en el suelo, con valores muy altos al comienzo de la campaña y en especial en los meses de diciembre y enero. En cuanto al almacenaje de agua, el mismo estuvo en gran parte de la campaña por debajo de los valores normales y por debajo de los de la campaña anterior. Recién con las lluvias de la segunda década de marzo los valores de almacenaje alcanzaron la capacidad de campo (300 mm), manteniéndose cercanos a éste hasta el final de la campaña.

Manejo agronómico: Presentación de los resultados de ensayos de variedades de soja en macroparcelas y análisis del comportamiento varietal en la campaña 2016/17
El equipo del Proyecto Soja -integrado por los ingenieros  Mario Devani, José Sánchez, Marcela Escobar y Fernando Ledesma- presentó los resultados de las variedades comerciales que ofrecen los semilleros. Estos materiales fueron evaluados en 15 ambientes representativos del NOA, y con los datos obtenidos de cada localidad se realizaron diferentes tipos de análisis, a los efectos de brindarle al productor herramientas para la toma de decisiones técnicas en la próxima campaña.

Entre los análisis que se mostraron, se menciona el de grupo de maduración (GM), el cual indicó que los grupos de madurez VII, VII y VI tuvieron rendimientos destacados con valores cercanos a loa 3.000 kg en el NOA, por encima los cultivares de GM V. En Tucumán, sucedió algo similar, pero con rendimientos promedios por GM que estuvieron entre 2.700 y 2.800 kg/ha. Además en el promedio de las últimas 10 campañas, el GM VIII se presenta como el ciclo más estable para nuestra región.

Dentro de los cultivares de ciclo corto que se destacaron en los ambientes del NOA, se pueden mencionar a CZ 6505 RR, DM 6563 IPRO, DM 63i64 IPRO, HO 6620 IPRO, DM 5958 IPRO y NS 6909 IPRO; mientras que entre las variedades de ciclo largo, tuvieron un rendimiento destacado DM 7976 IPRO, SYN 7x1 IPRO, DM 8277 IPRO, NS 8288 RG, YANASU RR y SYN 7x8 IPRO.

También se evaluó el comportamiento de los cultivares RR2Bt (IPRO), con resistencia a orugas, respecto a los cultivares RR1 (sin esta característica de resistencia). En términos globales y promediando las medias de todas las variedades analizadas en diferentes ambientes del NOA, los materiales RR2Bt rindieron por arriba de las variedades RR1 (2%). Sin embargo solo en algunos casos estas diferencias son estadísticamente significativas.

Es importante destacar que existen variedades RR1 con un alto potencial genético, y permiten obtener rendimientos similares y que en algunos casos superan a las IPRO, por lo tanto cuidar de ellas, y seguir mejorándolas, no solamente ofrece una mayor gama de opciones para el productor, sino que también lleva implícito el cuidado de la nueva tecnología (en lo que a refugios se refiere). Es destacable además el importante avance que tuvo la superficie con cultivares IPRO desde su salida al mercado, mostrando la rápida adopción de esta tecnología en las provincias del noroeste.

Aporte de la Teledetección y  los Sistemas de Información Geográfica (SIG) al enfoque integrado de los sistemas productivos de granos
Desde la Sección Sensores Remotos y SIG, en esta oportunidad, el objetivo de la presentación fue determinar el aporte de la Teledetección y los SIG al manejo de los sistemas productivos de granos desde un punto de vista integrado, considerando enfoques de conceptos agroecológicos.

La agroecología se basa en la aplicación de los conceptos y principios de la ecología al diseño, desarrollo y gestión de sistemas agrícolas sostenibles. Implica un enfoque holístico, centrado no sólo en la producción, sino también en la sostenibilidad del sistema productivo, el respeto al medio ambiente así como la consideración de entre otros aspectos los socioeconómicos.

Entre los principios agroecológicos se destacan: el aumento del reciclaje de biomasa y de la calidad del suelo, la minimización de la pérdida de recursos (nutrientes, agua, recursos genéticos, biodiversidad), la diversificación genética y de especies, y el establecimiento de una agricultura de procesos.

La agroecología implica una visión general e integrada del sistema pero a la vez un manejo diferenciado de cada lote y en todo ello contribuyen los SIG y la teledetección.

Con respecto a la biomasa, la teledetección facilita su identificación y evaluación. Imágenes satelitales o fotografías aéreas en los diferentes rangos del espectro electromagnético, tratadas con diferentes metodologías, como clasificación multiespectral o generación de índices verdes, posibilitan la identificación y cuantificación de la biomasa en diferentes escalas.

Para asegurar la calidad del suelo es imprescindible incorporar prácticas que minimicen las pérdidas de recursos. La teledetección y los SIG facilitan herramientas que ayudan a la sistematización de los campos, es decir al manejo de la topografía. Por ejemplo con imágenes ópticas o de radar se generan modelos digitales de elevación, a partir de los cuales se generan las curvas de nivel y posteriormente las pendientes de suelo y microcuencas hídricas del terreno. Dicha información es de gran utilidad para el manejo de la topografía, que permitirá evitar la pérdida de suelo y asegurar el buen uso del agua.

En cuanto a la diversidad genética y de especies, la teledetección y los SIG permiten la identificación espacial de las secuencias y de rotaciones de cultivos.

En lo referido a la agricultura de procesos, la teledetección y los SIG permiten la medición y seguimiento espacial de diferentes parámetros y procesos, lo que habilita la construcción de mapas que facilitan su visualización e interpretación. Como ejemplo se pueden citar el monitoreo de parámetros de suelo, de enfermedades, plagas y malezas, etc.

En síntesis, la Teledección y los SIG son herramientas que contribuyen a la visión sistémica de diferentes variables y por ello facilitan realizar ambientaciones para identificar áreas de manejo homogéneo, con vistas a la mejora de la sustentabilidad de nuestros sistemas productivos.

Crecimiento del gasto de producción de soja y su relación con el modelo productivo
Desde el equipo de la Sección Economía y Estadísticas, el  objetivo fue mostrar la relación entre el modelo productivo y el incremento de costos de producción en el período 2000/01-2016/17, para esto se analizó el crecimiento de los distintos rubros de costos y se compararon el rendimiento de indiferencia con el promedio de cada campaña.

Se observó que el gasto total se incrementó a un 5% en promedio por año y en un 129% entre extremos, pasando de 263 USD/ha a 602 USD/ha en el período analizado. Los rubros que más crecieron fueron administración y estructura, el control de malezas y el control de plagas insectiles, a un ritmo promedio anual del 8%, 7% y 7%, respectivamente.
El rinde de indiferencia promedio para el período 2000/2001-2010/2011 fue de 1,85 t/ha en arriendo y de 1,30 t/ha en la producción en tierra propia. Estos rindes experimentaron un incremento del 32% y del 47%, respectivamente para el período 2011/2012-2016/2017, ubicándose en 2,57 t/ha para la producción en arriendo y en 1,92 t/ha en tierra propia.

El modelo de producción de soja de amplia adopción en el noroeste argentino durante las dos últimas décadas, tiene como principal objetivo que los cultivares puedan expresar sus máximos potenciales de rendimiento. Esta característica incide positivamente en el ingreso, pero implica el agregado de una importante cantidad de insumos para contrarrestar la acción negativa de los factores reductores del rinde, como son las plagas, y también las altas tasas de extracción de nutrientes. La propuesta es buscar rindes estables, observar los diversos flujos de energía y ciclos que ocurren en el agro-ecosistema, y mediante la diversificación (sucesiones, rotaciones) y los procesos reguladores de poblaciones y fertilidad que ésta genera, disminuir el agregado de insumos que incrementan el costo. El nivel de costos actuales sólo puede sostenerse con precios y rinde altos.

Herramientas para  el manejo sustentable de  enfermedades de soja en el NOA
El  ingeniero  Vicente De Lisi, de la Sección Fitopatología de la EEAOC, se refirió a la evaluación de  diferentes estrategias para el manejo de las enfermedades vegetales, con el objetivo de contribuir a un sistema de cultivo sustentable en el tiempo y amigable con el medio ambiente. En la presente campaña las enfermedades que más afectaron al cultivo de soja fueron la roya asiática de soja (Phakopsora pachyrhizi), mancha anillada (Corynespora cassiicola) y tizón de la hoja (Cercospora kikuchii), las cuales se presentaron en diferentes momentos, principalmente al final del ciclo del cultivo.  La roya fue la enfermedad más importante, especialmente en lotes que tuvieron fechas de siembras tardías, donde se alcanzaron los valores máximos de severidad, llegando a afectar más del 70% del total del área foliar de las plantas, lo que ocasionó las mayores pérdidas de rendimiento.

Dentro de las herramientas disponibles para un manejo sustentable se encuentra el uso de cultivares de soja con baja susceptibilidad a enfermedades. Con el fin de determinar los mejores comportamientos, personal de la sección evaluó seis ensayos de variedades de soja distribuidos en el NOA, encontrándose que cuatro cultivares (Waynasoy, NS 8282 RR, CZ 6505 y Ho 6620 IPRO) presentaron muy buen comportamiento frente a la mancha anillada de la soja. Éste constituye un aporte relevante, ya que en los últimos años se viene observando un incremento en la prevalencia y severidad de esta enfermedad en nuestra región.

Para el control químico de las enfermedades se evaluaron diversos fungicidas registrados, los cuales fueron aplicados en dos estadios fenológicos diferentes. Para esta campaña se determinó que los tratamientos con Elatus, Orquesta ultra y Opera realizados en estadio fenológico R5.4 fueron los que otorgaron un mayor control de las enfermedades, generando incrementos del rendimiento de 269, 255 y 203 kg/ha, respectivamente, teniendo en cuenta costos de producto y de aplicación.

Para el manejo de las enfermedades de la soja es importante tener en cuenta todas las estrategias de control disponible, a fin de reducir el número de aplicaciones de fungicidas  y, de este modo, disminuir los riesgos de contaminación humana y ambiental, permitiendo obtener un cultivo más sustentable.

Beneficios de los cultivos de cobertura en nuestros sistemas productivos
La Sección Suelos y Nutrición Vegetal, cuya exposición estuvo a cargo del ingeniero Gonzalo Robledo, mostró la importancia de los cultivos de cobertura.  En Tucumán, los sistemas productivos de granos se caracterizan por la falta de rotación de cultivos, lo cual ha provocado la degradación física, química y biológica de los suelos. En los últimos años se ha desarrollado el concepto de intensificación agrícola con la introducción de cultivos de cobertura (CC) entre dos cultivos de verano.

Los CC definen como una cubierta vegetal viva que cubre el suelo de manera temporal. No tienen un valor comercial en sí mismos, pero agregan valor al siguiente cultivo, que es el de principal interés económico y su finalidad es contribuir en el aporte de materia orgánica y nutriente, disminuir la erosión hídrica y eólica, reducir la población de malezas y en lo posible, conservar la humedad del suelo.

En nuestra zona, por las características climáticas inverno-primaverales, la principal limitante para la implantación de un CC es la escasez de lluvias durante el invierno. Por lo tanto, la estrategia para una exitosa implantación se basa en siembras tempranas, para aprovechar la humedad de suelo remanente de los cultivos de verano. Las mismas pueden ser siembras al voleo, sobre el cultivo de verano en pie (soja o maíz); o bien, siembras en línea una vez cosechado el cultivo estival (limitado a sojas de grupos cortos).

Es recomendable incluir en el esquema de rotación soja-maíz, una gramínea antes de la soja, con el objetivo de lograr cobertura y absorber nitratos residuales de la fertilización del maíz del año anterior. La inclusión de un cultivo de leguminosa como cobertura antes del maíz, genera protección del suelo, reduce el requerimiento de fertilizante nitrogenado e incrementa el rendimiento potencial del maíz.
Desde la campaña 13-14, en la subestación Monte Redondo y en campos de productores de la zona productora de granos de nuestra provincia, se evaluaron  diferentes cultivos de cobertura y su incidencia en la sustentabilidad de nuestros sistemas productivos. Los resultados obtenidos mostraron que la siembra tardía de los CC se traduce en bajos rendimientos de materia seca, dejando menores contenidos de N y Carbono orgánico total en los suelos.  La Vicia villosa como CC disminuyó los valores de densidad aparente en el suelo, mejorando así la infiltración de los mismos. Por otro lado, esta leguminosa como CC hizo un aporte de NO3 importante para el cultivo de verano siguiente (maíz).

Explicó que la diferencia en los contenidos de humedad al final del ciclo invernal, entre CC y barbecho, son menores en años secos y mayores en años húmedos. Al dejar barbecho invernal en los lotes, cuanto más sucio es el mismo, mayor es el consumo de agua en el perfil del suelo. Las primeras lluvias de la campaña son más eficientes en lotes comerciales con antecesor CC, comparadas con el barbecho.

En cuanto a los rendimientos, en el cultivo de la soja por el momento no se observaron diferencias significativas respecto del antecesor. Mientras que en el maíz sí se observó diferencia significativa en los rendimientos, cuando el CC antecesor fue una leguminosa.

Manejo del refugio en soja Intacta
Técnicos de la Sección Zoología Agrícola expusieron sobre las recomendaciones para el manejo de la resistencia de plagas en soja BT. La ingeniera Gabriela Murúa presentó estrategias de manejo para la prevención de la resistencia de insectos para soja BT, en  tanto, en ingeniero Lucas Fadda comentó sobre las experiencias de manejo de plagas insectiles en el refugio para soja BT.

De acuerdo a lo expuesto, se destacó la importancia que tiene la soja BT como herramienta para el manejo de las principales especies de lepidópteros plagas de este cultivo. Dicha tecnología viene mostrando un control efectivo sobre la oruga bolillera (Helicoverpa spp.), y las defoliadoras Anticarsia gemmatalis, Rachiplusia nu y Chrysodeixis includens.

 Para no perder el aporte de esta herramienta en nuestros sistemas productivos, es necesario la implementación del refugio con soja no BT. Este refugio debe perseguir como objetivo la generación de una cantidad suficiente de adultos susceptibles de las especies de lepidópteros blancos de la tecnología BT que sean capaces de aparearse con los pocos o raros individuos resistentes, producto de la tecnología BT.

El manejo de orugas en el área refugio debe realizarse de una manera diferente a lo comúnmente empleado en lotes de soja no BT, donde se busca minimizar el daño de estas plagas. En función de esta necesidad, se presentaron resultados donde se evaluó la performance de diferentes insecticidas sobre Anticarsia gemmatalis y la falsa medidora, Chrysodeixis includens en el refugio de la soja BT. Las aplicaciones fueron realizadas cuando estas plagas alcanzaron los niveles establecidos por el umbral; lográndose en todos los casos controles del 100% sobre Anticarsia gemmatalis; lo cual no es beneficioso, ya que no sobrevivieron  larvas de esta especie para generar los adultos en el refugio. En el caso de la falsa medidora, los controles oscilaron entre un 20% y un 90%, dependiendo del tipo de insecticida. Por ello, se dispone de algunas alternativas que serían más recomendables para el manejo de esta especie en las áreas refugio, permitiendo una sobrevivencia de larvas de Chrysodeixis includens para la generación de los adultos. Otro punto analizado fue el rendimiento, mencionándose que no hubo mermas significativas de este parámetro en los distintos esquemas de manejo del refugio.

La sostenibilidad de la soja BT estará ligada a una correcta implementación y manejo del área refugio y a no abandonar la práctica del monitoreo de este cultivo; destacándose el rol que cumplen las empresas de insumos, los productores/técnicos y las instituciones de investigación para lograr este objetivo.